Corriendo por un sueño

La historia de Gastón


Gastón es ultramaratonista solidario. Atleta, formador y mentor de alto rendimiento, ayuda a las personas a conectarse con Dios para descubrir sus dones y talentos innatos. También es productor de eventos creativos. Lo conocí gracias a su proyecto solidario “Corriendo por un Sueño”, en el que recorrió 380 km para ayudar a instituciones benéficas. Hoy nos cuenta su historia de vida.

Sus comienzos en el deporte

A los 11 conoció el básquet y durante 20 años se dedicó de manera semiprofesional a ese deporte. En plena pandemia, al no poder entrenar, apareció el running a través del triatlón: “un camino de ida”. Dejó el básquet por completo y comenzó a correr. Literalmente le cambió la vida: “Sentí algo que jamás había experimentado. Una sensación de bienestar y conexión conmigo mismo que sobrepasa todo entendimiento”.

Pasar de un deporte en equipo a uno individual fue un camino lleno de aprendizajes. Al correr, sentía que liberaba emociones reprimidas; le surgían ideas de proyectos y resolvía conflictos internos y externos. “Fue amor a primera vista”.

Gastón corre para conocerse más, para conectarse con Dios y para demostrar que, a través del movimiento y la acción masiva imperfecta, se pueden lograr los objetivos que uno se propone. Corre para honrar la vida, superar sus límites y contagiar a otros. El deporte le dio sentido, amistades eternas y momentos que quedarán grabados para siempre.


Una carrera inolvidable

Una de las competencias que más disfrutó fue la Backyard Ultra de la Costa en 2025. Corrieron por la playa; se reencontró con amigos; llovió durante horas y atravesaron múltiples obstáculos. En esa carrera pudo aplicar una estrategia de nutrición que venía practicando y se sintió con energía y determinación para superarse.

A medida que pasaban las horas, fue escalando posiciones. Se conectó con las personas que estaban en la zona, se divirtió y, al mismo tiempo, se desafió a ir por más. Logró llegar a la final junto al representante argentino en el mundial. Considera que fue una bendición compartir ese momento, y jamás olvidará lo que vivieron ese día. En esa oportunidad superó su récord personal: 28 vueltas, equivalentes a 187,6 km.




La carrera más desafiante

La competencia que más le costó fue su primera carrera de trail, en Turmalina. Sin experiencia en montaña, se animó a correr 70 km. Allí aprendió todo: se perdió, se quedó sin linterna y nunca antes había escalado una cumbre.

Inicialmente se había anotado en 15 km. Pero esa semana se encontró con un conocido que había perdido a su hija por una enfermedad degenerativa. La noticia lo dejó en shock. Recordó a otro amigo que había vivido algo similar y decidió unir a ambas familias para pedirles permiso de correr en honor a sus hijas.

Hizo una bandera con sus fotos y fue su primera carrera con propósito. En plena montaña, mientras atravesaba la experiencia e iba con la bandera, ayudó a otros corredores que enfrentaban dificultades, contándoles la historia de ambas niñas para motivarlos a continuar. Logró completarla y honrarlas.


Su misión

Gastón cree que su misión es animar a cada persona a conectarse con el movimiento como herramienta de transformación. Empezar de a poco: caminando, luego alternando con trote, y progresivamente corriendo. Pequeños pasos sostenidos en el tiempo generan grandes resultados. No compararse. La experiencia se gana con acción diaria.

Las sensaciones que le brinda el deporte son indescriptibles: paz, estabilidad, superación, satisfacción y estados de fluidez. Jamás se arrepintió de entrenar. También comparte que no es necesaria la motivación, sino la iniciativa. Muchas veces no tiene ganas, pero piensa en cómo se sentirá después y sale igual. Todo lo que sea beneficioso, dice, hay que abrirle la puerta.

La fe como centro

Dios ocupa un papel protagónico en su vida. Durante más de 36 años buscó sentido: ¿quién soy?, ¿a qué vine a este mundo? Intentó encontrar respuestas en terapias, cursos y mentores, pero el vacío persistía. Hasta que un día pidió una prueba de fe y, según relata, tuvo un encuentro con Dios que transformó todo.

Hoy afirma que toda la gloria y honra son para Él. Entiende que recibió el don de la resistencia con un propósito: ayudar a otros y llevar la palabra a cada lugar. Desde entonces, su foco está puesto en seguir ese camino, un proceso que describe como atravesar el desierto, pero también como el desafío más relevante de su vida.

Carreras con propósito

El deporte lo convirtió en quien es hoy. Pasó de la angustia y la desesperación a tener objetivos, metas, amistades y experiencias inolvidables. Por eso comunica en sus redes que cualquier persona puede animarse, incluso comenzando desde cero.

Le apasiona crear desafíos solidarios: construir comedores, ayudar a familias en situación de vulnerabilidad y colaborar con instituciones que lo necesiten. Analiza cada caso y ha corrido por niñas con cáncer, por amigos atravesando momentos difíciles y por múltiples causas. A esos eventos los llamó “Carreras con propósito”.

De allí nació el proyecto más trascendental hasta ahora: “Corriendo por un Sueño”, desde La Plata hasta Mar del Plata, 380 km divididos en cinco etapas para colaborar con más de diez instituciones benéficas. Un equipo de 40 personas —corredores, nutricionistas y marcas de suplementación— logró recaudar más de 42 millones de pesos, donados en partes iguales.

                                                     

La historia continúa este año con una segunda edición y nuevos eventos solidarios bajo su marca personal.

 Su mensaje final

Gastón siente que tiene algo para decir, y las personas se lo han confirmado con sus mensajes.
“Todos tenemos una historia para contar y podemos ayudar a alguien. Lo que más me llena es recibir mensajes de personas que lograron cumplir un objetivo o cambiar su realidad a partir de algo que compartí en una charla, evento o carrera. Estoy trabajando para potenciar cada vez más esa palabra”.

Y concluye: “Lo único imposible es aquello que no intentás. Si alguna vez dudás de tu potencial, recordá que fuiste el espermatozoide más rápido entre 400 millones. Si estás atravesando un momento difícil, si sentís un vacío que nada llena —ni la fama, ni el dinero, ni las posesiones— te invito a que conozcas a Dios y le entregues todo. Solo pedile que entre en tu corazón. Ahí verás el cambio. Jesús es el camino, la verdad y la vida. No sabemos cuánto tiempo nos queda. Hoy podés cambiar tu realidad. Go””.




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