Sin prisa, pero sin pausa: correr para sanar

La historia de Ivana

Mi nombre es Ivana Colipi, soy de Piedra del Águila. Mamá soltera, trabajadora en una planta procesadora de pescado. Mi vida gira alrededor de tres pilares fundamentales: el trabajo, el entrenamiento y mis hijas, que son mi motor y mi razón de seguir adelante.

Mis comienzos en el deporte se dieron en un momento muy difícil de mi vida. Antes llevaba una vida totalmente sedentaria, no hacía ningún tipo de actividad física. Después de separarme del papá de mis hijas, tras muchos años en una relación muy tóxica y nada sana —ni para mí ni para ellas—, sentí la necesidad de buscar una salida. Viví situaciones de violencia física, verbal y psicológica, y durante mucho tiempo soporté todo por mis hijas. Pero entendí que ese no era un ambiente sano y que debía salir de ahí y luego sanar.

En ese proceso encontré el running, casi sin buscarlo, como una terapia, como una salvación. Agradezco profundamente a Dios por haber puesto este camino en mi vida, porque el deporte me sanó.

En plena pandemia comencé con caminatas: a las bardas, al lago. Necesitaba liberar todo lo que llevaba dentro. No quería que mis hijas me vieran mal; quería estar fuerte por ellas. Necesitaba sacar el dolor acumulado de tantos años. Hoy puedo decir con el corazón que el running me cambió la vida por completo.

Conocí este hermoso ambiente gracias a una compañera del pueblo que ya era corredora. Ella me llevó a mi primera carrera en 2022, en General Roca. Ese día, por primera vez, hice podio en mi categoría. Fue algo inmenso para mí. No podía creer estar ahí. En ese momento me dije: “Esto es lo que quiero. Este es el mundo que quiero para mi vida”.


Desde entonces me propuse entrenar con más ganas, aprender la técnica —algo que sigo aprendiendo hasta hoy— y crecer. En estos más de tres años me enamoré del running. Crecí muchísimo, no solo físicamente, sino también como persona. Descubrí lo que me apasiona y estoy profundamente agradecida por eso.

El running me atrapó por completo. Sentí que era parte de mí, que esto es lo que quiero para mi vida. Aunque al principio no tenía técnica ni experiencia; sigo aprendiendo, paso a paso. Sé que es un proceso difícil, pero siempre repito una frase que me acompaña: “Vamos sin prisa, pero sin pausa.”

Recuerdo que en esa primera carrera en Roca largué directamente los 15 km, sin experiencia, sin base deportiva y sin estar bien físicamente. Aun así, hoy miro atrás y veo cuánto mejoré. Avancé muchísimo y voy por más, siempre con alegría y gratitud.

¿Qué es correr para mí?  es una sensación increíble. Desde el momento en que estuve en ese podio, supe que este deporte iba a ser parte de mi vida. Para mí fue lo mejor que me pudo haber pasado. Amo correr. Lo siento en la sangre, como si hubiera nacido para esto y recién ahora lo hubiera descubierto. Correr es terapia, es libertad, es liberación. Me sacó de momentos muy oscuros.

Mis hijas son mi mayor motor. Ellas hoy celebran mis logros, me acompañan y me llenan de orgullo. Y a todas las mujeres que estén pasando por situaciones similares a las que yo viví, quiero decirles que se puede salir, que siempre hay una oportunidad para empezar de nuevo.

Una de las carreras que más me marcó fue Destino Madryn, en Puerto Madryn. Corrí 25 km y fue una experiencia inolvidable. El lugar, la gente, la organización… todo fue hermoso. Fue dura, como toda carrera, pero la disfruté de principio a fin. Sin dudas, una de mis favoritas. Otra carrera que guardo en el corazón es el Trail del Viento, en Andacollo. Una organización impecable y una calidad humana increíble. Son dos carreras a las que sin duda quiero volver.


La carrera que más me costó fue UTMB Bariloche, 55 km. Al principio las sensaciones fueron increíbles. Durante los primeros 14 km corrí junto a corredoras tremendas y no podía creer estar siguiendo ese ritmo. Fue mágico. Pero después vinieron los calambres, el dolor, la frustración. Pensé en abandonar. Fue durísimo. Pero ahí apareció la cabeza, la fortaleza mental. Me dije: puedo. Y terminé la carrera. Cruzar ese arco fue una emoción inmensa. Fue una carrera dura, mágica y transformadora.


Me gusta tratar de visualizarme en el podio, me mentalizo y trabajo mucho para eso. Durante el 2025 traté de poner toda mi fuerza y energía en las carreras. Apostar a más, confiar en mí y sentir que nací para esto. Pude estar en el podio de varias competencias:  

Bariloche100 -27km. 6ta General 

Bardas run -21km. 2da General 

Yo corrook -15km. 1ra General

ü  -  Trail Costa del Malleo -25Km -1ra General

ü  -  Nono trail run -38km - 5ta General

ü  -  Mi ciudad corre -10km - 1ra General

ü  - Trail aniversario Gral. Roca- 17km- 2da General

ü  - Trail del viento- 42km - 1ra General

ü  - Bariloche UTMB- 55km- top 15

ü  - La Etapa - 15km -1ra General 

ü  - Desafio Wayra -35km- 1ra General

 


Lo que me gustaría comunicar
sobre este deporte es que es increíble. Te da libertad, te conecta con tu cuerpo y despeja la mente. Es mucho más que correr.

Siento que soy una persona que motiva, que inspira, y me encantaría que cada vez más personas se animen a experimentar lo mismo. En mi pueblo siento que vamos por buen camino. Contar mi historia no me da vergüenza, porque es parte de mi vida y de mi pasado. “El running me salvó”.

Mi mensaje final es que el running es mucho más que un deporte: es un acto de amor propio. Hay que disfrutar el proceso, confiar, dejar que todo fluya y permitir que la vida nos sorprenda, ir “sin prisa, pero sin pausa”. 



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