Charlas al trote

 

«Nadie nace siendo un corredor perfecto. A medida que sumamos escalones, nos convertimos en mejores corredores. Y esa es la belleza de nuestro deporte: no hay atajos, nadie nos regala nada; ganamos cada kilómetro, y ganamos cada resultado»  Peter Magill[1]



La historia del Colo


Leonardo Mourglia (Colo) tiene 48 años, nació en Bernardo de Irigoyen, prov. de Santa Fe.  Es atleta y comunicador. Su historia demuestra la pasión que pone en cada competencia, en cada entrenamiento, con la fuerza y humildad que lo caracteriza; pero también, el compromiso que asume a la hora de comunicar. Es el portavoz de las historias de corredores. Su cámara en mano traspasa fronteras, así como su corazón abierto para escuchar a deportistas y responder todas las inquietudes que, quienes corremos, tenemos para contarle. Así nacieron las “charlas al trote”.

Hablar con el Colo es abrir una pequeña caja de pandora, porque sabe mucho de este deporte, se prepara e informa en cada video que sube en su canal de Youtube. Ha recorrido tantas ciudades de diferentes países que su lema ya es la de ser un “corredor nómada”. Entiende que la vida es un “viajar para correr”, incluso hacer hasta dos maratones en una semana. Se desafía constantemente, sumando siempre nuevas emociones.

Se especializa en triatlones. Entrena tanto que recuerdo cuando en la pandemia hizo un triatlón en su propia casa. Decididamente el apoyo de su familia es incondicional, ellos lo bancan en su locura y en sus pasiones. Lo acompañan, incluso, en algunas de sus competiciones.


Su infancia fue en un pueblito rural muy chico, perdido entre caminos de tierra, "del interior del interior". Reconoce que parte de esa vida de pueblo conlleva a que el ritmo de vida, las necesidades y las posibilidades de la gente sean muy diferentes. Recuerda sus vacaciones familiares en Córdoba como algo extraordinario. Esa misma sencillez que hizo que conociera por primera vez el mar a sus 25 años (incluso ya viviendo en Buenos Aires), es sin dudas, parte de la humildad que lo caracteriza. Aunque haya recorrido tantas ciudades, esos recuerdos de la infancia quedaron grabados en su memoria.

Su relación con el deporte fue en primer lugar con la natación, en el club Unión de Bernardo de Irigoyen. El único club del pueblo. Allí tuvo sus primeros campamentos y competencias con clubes de  otras ciudades.

El Colo me cuenta que de chico quería que le gustara correr, pero lo odiaba. Intentaba e intentaba, pero no le encontraba la vuelta. No tenía mucha información sobre cómo hacerlo. Probaba ser autodidacta, pero le pifiaba. “Pretendiendo entrenar sin plan, sin orden, sin saber siquiera la necesidad de variar estímulos, de respetar los principios básicos como el de progresión, adaptación o variabilidad, sin tener idea de la importancia de la recuperación para lograr la supercompensación”.

No tenía idea de la importancia del calzado, de la nutrición, ni de nada. “Era salir a navegar a ciegas, sin mapa ni brújula, a la deriva.” Sentía que hacía todo mal, entonces las ganas de abandonar el plan siempre aparecían.

Hasta que un día, en 1998, un Profesor de Educación Física de su pueblo le hizo un plan muy simple que le cambió absolutamente todo. Su planificación alternaba trotes con caminatas, logrando las adaptaciones físicas necesarias, que dejaban en él ganas de volver al próximo entrenamiento. "Y con el diario del lunes entendí que ahí estaba la clave, en disfrutar lo que se hace”. La clave de que esto sea una pasión, es disfrutar el proceso y la superación. Algo tan simple y sencillo que es parte de la ecuación en la que buscamos la felicidad en lo que hacemos.

“El plan tenía algo básico: dejarte cada día con la sensación de que podías correr más fuerte y más tiempo. Pero no, te mandaba a tu casa habiendo corrido suave y poco tiempo. Te dejaba como con algo incompleto, con una necesidad de seguir. Y como el deseo es hijo de la necesidad, uno termina deseando volver a entrenar”. Desde que entendió eso nunca más volvió a entrenar sin ganas en sus casi 25 años que lleva en este deporte.

En todo ese tiempo, desde 1998 hasta acá, no tuvo lesiones propias del deporte. Solo una que vino "por afuera", pero le enseñó una lección. Fue en 1999, en Rosario, cuando faltaban 10 días para correr su primer triatlón, que pisó una baldosa rota en una vereda, dejando como consecuencia un esguince en el tobillo derecho.

Pasaron los días y el dolor seguía, pero como estaba muy ansioso por esa carrera, fue igual a correrla. Al nadar y pedalear no tuvo problemas, pero en la etapa final de running la pasó muy mal. No quiso abandonar. No era de rendirse. Terminó la carrera como pudo, y horas después, cuando el cuerpo se enfrío, sintió las consecuencias. El resultado fue el tobillo hinchado al punto que no podía ni pisar, se le puso morado y muy feo. Le costó tiempo recuperarse, casi que 5 o 6 años después, especialmente en los inviernos húmedos, las molestias le volvían a aparecer. Inclusive, aún hoy, con más de 20 años, sigue pisando diferente con ese pie.


El Colo me dice “y ahí entendés la estupidez que es ese mensaje épico que empuja a terminar las carreras como sea”. También se debe entender que a veces lo más inteligente es hacer una pausa, tanto en un proceso de entrenamiento como en mitad de una carrera.

En aquel momento veía a ese triatlón cómo la carrera más importante de su vida. O tal vez la única oportunidad de correr uno. Después, obviamente, se dio cuenta que al mes siguiente había otro, y otro, y otros, y que no era necesario correr ese “cueste lo que cueste”. Porque el costo es un precio demasiado caro.

Su relación con el running y la comunicación lo coloca en un lugar pionero dentro de esta mención, ya que las charlas al trote son parte de su identificación como corredor y comunicador. Se crearon dentro de sus comienzos en este deporte, en el que prácticamente no había otra gente que esté haciendo comunicación en running y triatlón. Por esta razón, el Colo pudo ir inventando el camino de su profesión -hasta el día de hoy-, en el cual es un ejemplo de motivación.

Al principio se dedicaba a escribir crónicas de las carreras, pero con el tiempo se fue dando cuenta que todo se repetía. En los eventos a los que ya había ido en ediciones anteriores, se le dificultaba contar cosas nuevas, dado que el circuito, el lugar, la logística y contexto de las carreras se repetía, entonces sintió que tenía que buscar una vuelta para hacer algo diferente. Fue en ese contexto donde entendió que “lo que nunca se repite son las historias de los corredores”.

Esto sucede por varias razones: primero porque son muchos, varios, miles. Segundo, por esto de que nadie es la misma persona antes y después de correr una carrera. De hecho, hay varios casos de personas que ha entrevistado en diferentes “charlas al trote” que le cuentan cosas como "salí en el vídeo de esta carrera hace 3 años, y ahora peso 20 kg menos", o diferentes cambios y procesos en sus vidas.

“Las carreras son una fuente inagotable e infinita de historias. Por eso podemos hacer charlas al trote por siempre, y así, mediante historias, mostrar carreras contando cosas diferentes”.


El Colo recuerda infinidad de conversaciones de las charlas, pero si hay una que destaca fue la primera vez que hizo este formato, en la carrera de UNICEF de Buenos Aires, allá por el 2015. Sobre el kilómetro 9, ya terminando, le preguntó a un corredor lo que le venía preguntando a todos: "¿Por qué corres?". Casi todos respondían: "porque me hace sentir bien", "me divierte", "tengo muchos amigos", "por salud", etc. Pero la respuesta de esta persona fue tan sincera y abierta como dura e inesperada: "para escaparme de una adicción".

Pato, el protagonista de esta historia, le llamo mucho la atención, porque no era una respuesta esperada, así que le preguntó si quería contar más, o prefería dejarlo ahí. Pato no dudó y contó toda su historia. Sin pelos en la lengua mencionó cómo la cocaína había destruido su vida, quitándole prácticamente todo lo que tenía. No solo lo material, sino también sus relaciones afectivas. Y cómo había encontrado en el deporte una forma de escaparse. Eso que hoy entendemos como que “el running nos salva. Nos hace mejores”.

En aquel momento Pato estaba empezando ese camino. También le contó que tenía un kiosco en Villa Lugano. Tiempo después volvió a encontrarlo. Al principio no recordó su cara, pero como siempre tuvo muy presente su historia, apenas le dijo que había tenido un problema con adicciones, recordó su nombre.

Pato le contó que nunca dejó de correr desde aquella vez, y que ahora iba por su primer Maratón. El Colo no dudo en preguntarle si la adicción ya estaba superada y su respuesta fue contundente: nunca más había vuelto a consumir. También le contó todo lo que había cambiado su vida al salir de ese infierno de las adicciones, y lo contento y feliz que estaba por superarse. El Colo tenía la duda si aún tenía el kiosco en Lugano, a lo que le respondió que sí, pero que había crecido y ahora había sumado otro en la Patagonia, donde viajaba seguido por su negocio y por supuesto aprovechaba para correr en cada nuevo viaje.

El Colo se acuerda tanto de todos esos detalles porque casualmente (o tal vez no), volvió a verlo, después de unos 7 años. Fue en la Expo Maratón de Buenos Aires cuando se acercó a saludarlo.

La mayoría de los corredores, como yo, imaginamos y deseamos que el Colo nos charle en algún trote. Todos tenemos algo que contar, una historia de vida o las razones por las cuales corremos. Vemos en sus videos risas, llantos y palabras emocionantes.

Estas mismas sensaciones me llevaron a querer contar mi experiencia y la de tantos otros corredores que me han contado sus razones. Razones que nos sirven para motivar, para inspirar, para dejar atrás malos recuerdos, personas o situaciones, donde podemos sentir que este deporte nos salva, nos vuelve a la vida, nos da felicidad y alegría.

Poder escribir la historia del Colo es muy gratificante. Es nuestro capitán en Adidas Runners. Fue y será parte de mi inspiración, no solo como corredora, sino como comunicadora social. Sus cientos de videos y charlas te dejan pensando y él personalmente siempre está con un mensaje de aliento, fuerza y buena predisposición. Entendiendo, además, que todos tenemos una historia que contar, un motivo o varios para correr, para amar el deporte y para entender que nos cambió la vida. La posibilidad de viajar para correr, permite, además, encontrar, descubrir y conocer las historias de corredores de otras culturas, de otras regiones, con otros miedos y con otras pasiones. Así pudo el Colo completar maratones por todo el mundo. 


Al final, todos corremos por las mismas razones. La felicidad al cruzar cada arco, el recuerdo del proceso vivido, el superarnos en cada momento, sintiéndonos que podemos, porque estamos vivos. Todo eso y más se lo debemos al running.

 

 



[1] “Correr para vivir, vivir para correr. De cómo el running puede mejorar la vida de las personas”.  Santiago García. Penguin Random House Grupo Editorial Argentina. Pág.3. 2013.

Comentarios

  1. Que grande Colo. Excelente relato ♤
    Felicitaciones Yael ♡

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  2. Como siempre, un relato inspirador ! 👏👏

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    1. Sin dudas el Colo es una gran inspiración! gracias por leer y comentar!

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    2. Gracias Yael por traernos la historia del que las cuenta al trote y nos inspira. Me lo encontré el año pasado en plena K42 de V. La Angostura. Gra

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    3. Gracias a vos por leer y comentar! un abrazo

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  3. Excelente relato Yael, como ya nos tenes acostumbrados👏💖

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  4. Que hermoso relato Yae ! SOS muy Genia .
    Que gran persona sos Coló ! Realmente Inspiración y Motivación Siempre

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  5. Me acabo de enterar mil cosas del Colo! Gracias por el relato Yae!

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    1. Es genial la vida del colo, un capo! Gracias por leer y comentar. Abrazo!

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