Correr para sanar

 

“De los miedos nacen los corajes; y de las dudas, las certezas. Los sueños anuncian otra realidad posible y los delirios, otra razón. Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos. La identidad no es una pieza de museo, quietecita en la vitrina, sino la siempre asombrosa síntesis de las contradicciones nuestras de cada día”.[1]


La historia de Paz:

María Paz Ruggeri tiene 44 años, nació en San Luis Capital, es madre de dos hijos, periodista, directora de una escuela y candidata a Intendenta de El Volcán, provincia de San Luis. En el 2019 sufrió 3 acv (accidente cerebrovascular) consecutivos y la secuela de la afasia[2] que la dejaron incomunicada durante mucho tiempo. Esta situación le generó una depresión por la ausencia de su identidad. Hoy a pesar de las dificultades que aún tiene para nombrar las palabras y armar frases, quiere contar su historia: la de una mujer luchadora que gracias al deporte pudo sanar y que intenta superarse a diario. A través de la política pretende cambiar la vida de sus vecinos y en esa acción sentirse viva, dejando atrás las enfermedades que atravesó y el camino que la condujo hasta hoy, uniendo las dos pasiones que tiene: el amor por el deporte y la política.
 

Su infancia:

Fue realmente bonita y feliz, acompañada de su familia y su hermano mayor, quien la cuidó desde siempre. Jugaban en la calle de su barrio, iban al campo de sus padres donde cultivaban verduras y se bañaban en los canales. Pasó una infancia conectada a la naturaleza y con muchas amistades.

Su amor por el deporte:

Toda su vida hizo ejercicio y actividades. Cuando era niña practicó atletismo, vóley, gimnasia artística y después se inclinó por el baile. Su vida adulta la llevó a alejarse, hasta que de grande conoció el running.

El 8 de febrero de 2019 cuando despertó de su boca solo salían sonidos indescifrables, no era capaz de emitir palabras para contar sus emociones, ni lo que le estaba pasando. Había sufrido 3 acv isquémicos. Por esta razón, comenzó el proceso de rehabilitación y los médicos le recomendaron que realizara actividad física.

Se emociona al recordar que en el deporte encontró un espacio personal donde a través del running podía pensar en su salud, en su bienestar, ya que siempre por su forma de ser pensaba en los demás y se olvidaba de ella.

Paz me cuenta que entrenar le permite ver la vida con otra perspectiva, le saca cualquier angustia que sienta en el momento. Su cuerpo y su mente necesitan hacerlo. Para ella es lo mejor que le ha pasado, aunque reconoce la deuda que tiene, animarse a competir en alguna carrera.

Sus comienzos en el running:

Desde que tuvo el acv se dedicó solo a la Escuela Generativa Horizonte[3] donde es la directora general. Fue un reto bastante intenso porque tuvo que demostrar que a pesar de la afasia estaba en condiciones para ejercer esa función; la mayoría lo tomo bien, aunque algunos estudiantes se quejaron porque decían que no estaba apta.

En la escuela le pidió a Facundo  -el profesor de educación física- empezar a entrenar  con él. Facu la ayudó a mejorar la técnica, su rendimiento y a sacar lo mejor de ella. Ha sido un valioso apoyo, ya que sin él no hubiera logrado lo que logró, porque Paz necesitaba esa red de contención por la situación que vivió.

Con el deporte pudo también mejorar su alimentación, que era uno de los temas que tenía que modificar luego de los acv. Uno de los problemas que hoy tiene en su organismo es que su sangre genera colesterol y no lo elimina, por eso tiene que ser muy cuidadosa con los productos que ingiere.

El deporte es realmente quien le saca el estrés, las inseguridades, el miedo, le levanta la autoestima. “Ha sido realmente mi mejor compañero”, se emociona al recordar. Después de hacer ejercicio por la mañana ya siente que esta lista para poder tener un día feliz o descargado de emociones y así, poder enfocarse en lo que tenga que enfrentar durante el día.

Su proceso para sanar:

En su vida tuvo varias situaciones de salud bastantes intensas. Cuando nació su hija el médico no se dio cuenta que estaba para cesárea y durante el parto natural hizo tanto esfuerzo que la niña nació sin vida y le costó 20 minutos revivirla. Eso la marcó muchísimo.

También, a sus 30 años tuvo infección en el útero. El médico sin querer cortó el intestino y le hicieron el ano contra natura durante un año, aunque reconoce que no tuvo grandes desequilibrios emocionales ya que siguió trabajando.

Lo más traumático sucedió en el 2019 con los acv, del cual perdió completamente el habla. “Había perdido la forma de hablar, como que mi cerebro se había reseteado”, me cuenta. Luego la derivaron al Fleni[4] en Bs As para la rehabilitación. Recuerda que debía llevar siempre un cinturón amarillo puesto que indicaba que no podía salir de la institución porque la movilidad estaba en recuperación.


Pasó la pandemia y se le complicó la rehabilitación del habla, ya que las fonoaudiólogas no atendían. Lo que volvió a aprender fue por autodidacta. Se bajó aplicaciones e hizo todo el proceso de aprendizaje. Fue bastante difícil para ella.

Se emociona al recordar que había perdido su identidad con esta situación porque toda su vida estaba relacionada con la comunicación. Había trabajado en radio, eventos culturales, televisión, festivales, etc, por eso le costó tanto superar el tema.

¿Cómo se vive con afasia?

Al comienzo, su vida diaria era una tortura. Practicaba día a día el abecedario. No podía ir a hacer trámites porque las personas no la entendían, le pedían que hablara más alto. Eso le generaba frustración todo el tiempo, ya que las empleadas no tenían empatía. Dejó de hacer trámites por lo mal que le hacían. No podía retomar su vida. Incluso varias personas creían que estaba borracha por su forma de hablar, entonces se ponía mal cada vez que se lo decían. No quería salir en auto, ni pasar por el peaje “no me sentía en condiciones de enfrentar la vida”. No podía ni siquiera comprar su medicina. No tenía vida social.

Le costó horrores superar la afasia. Llegó a pensar que si hubiera perdido alguna parte del cuerpo su vida sería distinta. Pero que justamente ella se quedara sin hablar, cuando la voz era con lo que trabajaba y ejercía su profesión, provocaron que se sintiera perdida.

Vivir con tantas complicaciones para poder expresarse la destruyeron de manera permanente. La afasia genera muchos problemas para que te acepten, ya que te escuchan hablar y piensan que no podes trabajar. Sin embargo, entiende que es una condición bastante difícil de aceptar para el que la padece. “Hay que abrazarla para poder continuar viviendo con ella. Porque es parte de la vida. Yo la acepté y me siento liberada, sin la angustia que tenía antes. La actividad física fue lo que me empujó a lograrlo, porque me dio herramientas para sentirme mejor y aceptarme como soy”.  


Convivir con la afasia es vivir un día a la vez, no todos los días son iguales. Cambia el estado de ánimo que uno tiene, la actividad que tenes que enfrentar, y si te sentís acompañada o no, porque vos enfrentas el día y cada momento con esas condiciones de tu persona, que mientras más fortalecida estés, mejor herramientas para poder hablar y enfrentar el día tenes, pero también hay momentos donde te sentís desanimada.

Aprendes como se sienten otras personas con discapacidades, el ser mirado de forma rara, los prejuicios que existen, el no saber cómo abordar a estas personas, que no te miren a los ojos o se sientan incómodas. Hablas lento y pensas que aburrís a la gente. 

Paz se aislaba y hasta rechazaba comunicarse por la vergüenza que todo le generaba, llegaba a puntos de cansancio y un estado de ánimo depresivo constante.

Su depresión:

Durante los primeros meses no se había dado cuenta  que no se le entendía al hablar. Se sentía confundida, pero ya después no podía ni nombrar a sus mascotas.  Ahí entendió que había perdido toda forma de comunicarse a través del habla. No podía leer ni escribir, tuvo que volver a aprender las vocales, consonantes, sumar, restar, etc. Fue un proceso que le llevó 2 años de su vida.

Le costó mucho, no se reconocía ni tampoco los otros la reconocían. La miraban con pena. Por suerte nunca dejó de trabajar, eso la mantenía viva y activa. Volvió a aprender a usar la computadora, pero las personas la miraban de forma extraña, sentía que tenían vergüenza por ella.

“No le deseo a nadie la depresión porque es un sentimiento muy extraño, ya que solamente lo entiende quien lo padece; porque el resto te ve bien, ya que te moves, caminas, comes, pero la depresión va por dentro. Es una sensación de vacío extremo del organismo, de tu mente. Sentís un vacío total que no tenes idea de cómo se llena, y ese vacío te hace llorar, no encontrás los motivos para seguir enfrentando la vida cotidiana. Con ese sentimiento tan fuerte muchas veces no tenes deseo de salir, comer, escuchar música ni ver tele, ni hacer deporte”.

Todavía le cuesta ir a eventos sociales grandes, aunque este año se propuso volver a vivir esas experiencias inigualables. Sale con su familia o con el equipo de la escuela, que es muy sano, solidario y empático, porque nunca la juzgaron ni dudaron de su capacidad. No puede decir lo mismo de la sociedad en general, quienes pensaban que tenía una discapacidad mental o no estaba en condiciones para trabajar, o tantas otras cosas negativas, de las cuales logró despegarse de esos comentarios y seguir su propio camino, para hacerse más fuerte, e incorporar gente que no la conocía como era antes, para que no la comparen porque ya no es la misma.


Vive la vida de otra forma, desde otra perspectiva. Ha aprendido lo que sufren las personas que tienen discapacidades por cómo te discriminan o te miran; cómo la sociedad está metida en su propio mundo y no tienen la capacidad de ayudar al que tienen al lado.

Su hija tuvo un rol fundamental en su recuperación, la cuidó siempre. Había momentos en los cuales no quería vivir, no hacía lo que tenía que hacer. Ella le daba las medicinas, le ponía las alarmas. Fue un ángel que la acompañó durante esos tres años.

¿Por qué cree que tuvo 3 acv?

Paz reflexionó mucho sobre lo que le paso. Desde la parte médica dijeron que había un componente genético y que le faltaban cuidados médicos, porque no se hacía los controles necesarios. Por eso recomienda hacer los chequeos que te pueden salvar la vida. Sin dudas, otro de los componentes fue el gran estrés de ese momento.

Trabajaba de manera muy intensa, ponía mucho tiempo, ganas y pasión para dar lo mejor de ella, casi de manera perfeccionista. Transitaba el final de una campaña política muy dura y unos meses después apareció esto. Y cuando piensa en todo lo que le pasó siente que la vida de alguna manera, le dijo que tenía que parar, bajar un cambio. Siempre había trabajado de manera extenuante, no se hacía el tiempo para ir al médico ni algunos controles. Tampoco realizaba actividad física de una manera constante. Se sumaba a todo esto su autoexigencia, de la que pensaba que era buena, pero después aprendió que no era saludable ser así, ya que te termina haciendo daño.

La política:

Siempre fue un motor, porque entendió que para intentar crear o planificar una vida mejor para las personas hay que involucrarse para que eso suceda. Sus orígenes familiares están ligados al Peronismo, del cual siente que toda la vida fue militante y creció formada con esos valores. Siempre la apasionó ayudar a la gente.

Hoy quiere ser Intendenta porque era una materia pendiente para ella, después de todo lo mal que estuvo, de probar mejorar día a día, de hacerse y sentirse más fuerte, quería intentarlo. Sabe que lo va a hacer con todo su corazón, de una forma honesta, pensando en los niños, en los adultos, apostando al deporte, para que sea paralelo a todos los demás temas que necesitan los ciudadanos. Quiere hacer un centro deportivo que sea de alto rendimiento y para el público en general que desee hacer actividad física.

Paz se ha convertido en una mujer más fuerte que la anterior, respetuosa, empática y afirma que si logra ser intendenta va a aportar mucho de estos valores para su ciudad.


Sus sueños:

Anhela poder vivir muchos años más para ver crecer a su nieto. También quiere acompañar a sus hijos y verlos realizados como personas. Ser lo más feliz posible. Sin embargo, le cuesta hablar de sueños personales porque siempre ha intentado lograr y motivar a que otros lo tengan. Se da cuenta que no tenía sueños propios aunque ahora en la política le gustaría conseguir la intendencia para aportar su visión, personalidad y experiencias para la comunidad. En lo deportivo desearía ganar algo, o aunque sea animarse a inscribirse en algún evento, porque su inseguridad y exigencia personal la hacen dudar de participar.

Quiere, además, que haya grupos de rehabilitación de la afasia para mejorar el lenguaje y decirles a las personas que la padecen que no están solas, que no se aíslen porque la sociedad tiene que entender que son también personas a las que no hay que tener miedo, aunque no sepan comunicarse, ya que sus gestos tratan de comunicar lo que sus palabras no pueden expresar.

¿Qué mensaje le gustaría dar?

Que el deporte es un fenómeno social muy importante para el bienestar físico y mental, para el crecimiento y desarrollo integral de las personas. En su caso, correr fue el proceso para sanar. Acompañada de su familia, de seres queridos, de los compañeros de la escuela y de la política.

No hay que dejar de tratar de mejorar, de volver a conectar con la vida social, entendiendo que vive con la afasia de broca expresiva, que le apareció después de sufrir un daño cerebral adquirido producto de 3 acv consecutivos durante dos días.

Quiere decirles a las personas que pasaron situaciones parecidas que se aferren a lo que les hace bien para sanar. Al principio por ahí no sabes que es, trenes que explorar un poco, leer, buscar en el arte, o lo que sea. Ella sin dudas, recomienda el deporte, porque es lo que te libera lo que tenes en el interior y además te da salud. El acompañamiento del entrenador es fundamental. En su caso, sin él no hubiera podido mejorar ni continuar. Fue quien la motivó, a pesar de los días en los cuales no tenía ganas de hacer nada. Ese era el camino que le hacía falta, del cual sentía que sanaba cada vez que iba, porque al final, Paz corre para sanar.


 



[1] Eduardo Galeano. El libro de los abrazos. Siglo XXI Editores. 1989. Disponible en: https://latinoamericanos.files.wordpress.com/2009/03/el-libro-de-los-abrazos.pdf

[2] La afasia es un trastorno del lenguaje que genera una incapacidad o dificultad para comunicarse. Puede afectar distintos dominios del lenguaje, como la expresión verbal, la lectura, la escritura y/o la comprensión y se debe siempre a una lesión cerebral. Disponible en: https://www.fleni.org.ar/patologias-tratamientos/afasia/



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