Honrar la vida
Merecer la vida es
erguirse vertical,
más allá del mal, de
las caídas.
Es igual que darle a
la verdad,
y a nuestra propia
libertad,
la bienvenida..[1].
Mónica
tiene 49 años. Nació en la Ciudad de Buenos Aires. Es psicóloga y amante del
deporte. Quiere contar su historia de vida porque el running junto a la
presencia de Dios le devolvieron la alegría. En pleno tratamiento contra el
cáncer de mama pudo cumplir su sueño de terminar la Media Maratón de Buenos
Aires.
Moni tiene siempre una sonrisa. Es alegre, positiva y con una energía que la caracteriza. Heredó de sus padres el amor por el deporte.Comenzó con natación desde muy chica, hasta sus 14 años. Compitió a nivel federado llegando a ser campeona metropolitana de 100 mts mariposa y medley. La natación era la conexión con su ser. Un deporte individual que le servía porque era muy tímida. A los 15 tuvo que salir a trabajar y no le quedó otra que socializar. Eso le sirvió para cambiar su conducta, su forma de relacionar.
Años después pudo volver a un club para retomar
el deporte y nunca más dejó de practicarlo. Se levantaba a las 5 de la mañana,
iba a la facultad, al mediodía entrenaba y a la tarde a trabajar. A sus 23 años
se fue a vivir a Israel.Retomó,volvió a trabajar y conoció a quien hoy es su
compañero de vida desde hace 25 años(que había tenido cáncer y estaba terminando
su tratamiento oncológico). Supuestamente él era estéril, por eso hoy ella dice
que sus hijas son un regalo de Dios.
Se recibió de psicóloga en el 2000, en el mismo
año que se casó y al siguiente nació su primera hija. Siempre trataba de
conectar con el deporte haciendo mucha gimnasia y saliendo a caminar.En el 2003,
nació la segunda.Nuevamente un milagro.
Su acercamiento con el running fue en una carrera
en el 2012 contra el cáncer de mama, paradójicamente. Ella se enamoró del
evento, donde veía familias y gente riendo. Fueron 5 km y cada vez que podía se
anotaba en alguna carrerita.
Siguió un tiempo así hasta que un profe del gym
le comentó que para mejorar debía cambiar su rutina y hacer otro tipo de
entrenamiento. Así fue como en marzo del 2019 se anotó en Adidas Runners, sin ni
siquiera casi correr. Ese mismo año se animó a hacer 9 km en julio. Se sentía súper
bien y con la adrenalina de pertenecer a un grupo. Era todo nuevo y
maravilloso.
Hasta que un día participó de una competencia
para correr una milla urbana y se exigió tanto que terminó con un edema óseo
con fisura en el cuello del fémur que la dejó postrada por dos meses. Claramente eso
la derrumbó, ya que nunca había estado así, siendo una mujer hiperactiva. Se destruían
sus sueños por que no podía correr más, los médicos no encontraban el diagnóstico
y la recuperación se le demoraba eternamente. Tuvo muletas 2 meses y medio y
rehabilitación más de 4. No podía caminar más de 10 cuadras hasta que su cuerpo
fuera mejorando. Se sentía derrumbada en todos los aspectos: física y
emocionalmente. Lo espiritual no existía en su vida porque siendo judía no
había tenido acercamiento a la religión.
Comenzó, entonces,la rehabilitación con pocos
pronósticos de volver a correr,estaba rota y lloraba todos los días, estaba sin
alma porque esa era su pasión. “Tenía
casa, familia, trabajo y un buen pasar, pero sentía que no tenía nada”. Así
fue como acompañó a su sobrina a la Iglesia cristiana Hillsong[2],
sin expectativas de nada.
Cada vez que iba lloraba y alguien siempre se
le acercaba para orar por ella. Le decían que Dios siempre iba a estar ahí. Que
eran familia, aún sin saber de qué se trataba, ni comprendía la alegría que todos
demostraban. Un día un chico le dijo “teniendo a Dios nunca más vas a estar
sola”. Moni lo recuerda y se emociona, porque en ese momento todo era tristeza
y angustia.
Ella sabe que Dios la ayudó a volver a correr, frente
a todos los pronósticos. Se lo pedía en todas las oraciones.Así fue como,
finalmente, comenzó a salir a correr en los horarios que permitían. Iba con su
hija. Le había vuelto la felicidad, había vuelto a correr. Su mundo era
perfecto para lo que ella quería. Se sentía con Dios de su lado, tenía todo y
no necesitaba nada.
Hasta que un día fue a buscar los resultados de
un control ginecológico y le comunican: “esto no me gusta nada”. Automáticamente
la mandaron a hacer una punción para saber en qué estado estaba su cáncer. La
respuesta era maligna. Desde el diagnóstico hasta la operación pasaron solo 3
meses.
Un día la llamo la cirujana para avisarle que
la operaban el 18 de mayo. No era una fecha fácil para ella ni su familia. Su
mamá había fallecido ese mismo día años anteriores justo en esa misma clínica
en la que la iban a operar. Ella decía que Dios era vida y si elegía ese día
por algo sería.
No sentía miedo ni angustia porque sabía que
Dios estaba con ella. El control lo tenía él. Era su voluntad el vivir o dejar este mundo en esa
habitación.
Luego de la operación comenzó con un mes de
radioterapia en la que iba todos los días y su sueño era poder correr 21 km
aunque terminara agotada. La radioterapia le quemaba la piel, le daba mucho
cansancio y encima tenía que seguir trabajando porque su marido durante la
pandemia no sostenía su trabajo.
Así fue como recién operada le dijo a la
doctora que necesitaba salir a caminar. Cuando le sacaron los puntos a la
semana la autorizaron a correr 500 mts, pero claro ella quería más, y volvió a
los entrenamientos presenciales de Adidas.
Cada día que se esforzaba los médicos la ponían
en duda por semejante esfuerzo. Soñaba
con hacer esa Media Maratón de Buenos Aires, aunque le decían que no iba a poder, pero no perdía la
fe ni las ganas y realizaba los entrenamientos con una sonrisa dibujada. Nunca
faltó, siempre iba alegre porque eso la conectaba con la vida.
Una semana antes del evento la radioterapia
comenzó a pasarle factura.Dudaba si su cuerpo iba a responder.Se acercó al coach
para decirle que no sabía si iba a poder correr y quería devolver el cupo.Pero
su profesor le respondió que de ninguna manera lo haga, porque la carrera era
de ella por todo lo que había entrenado. Moni recuerda:“solo Dios y yo sabemos lo que significa atravesar ese arco de llegada
y honrar la vida a cada kilómetro”.Aunque
las circunstancias fueran adversas tuvo mucha gente alrededor que la acompañó
en cada situación, en cada lágrima, en cada recompensa.
“Si corres vos, corremos todas, si sanas vos
sanamos todas” fueron las palabras de una compañera de radioterapia. Ella le
daba humor a todos los que cruzaba durante el tratamiento.
Finalmente llego el día de la carrera, un 10 de
octubre de 2021. El profesor le dijo “anda, camina y hace lo que puedas”. Había
ido sin su familia y al final tuvo la sorpresa de que la esperaban al cruzar el
arco con un cartel que decía:“Honrar la vida”.
Antes de largar escuchó la arenga del profe
sobre lo que significaba volver a las carreras, después de haber pasado el encierro,
la enfermedad y miles de adversidades en su vida, ahí estaba ella dispuesta a
decirle a Dios que hiciera lo que tuviera que hacer. No sabía si iba a correr,
caminar o abandonar. Claramente Moni no es de rendirse jamás.
Mientras se emocionaba con sus compañeros uno
de ellos se puso a orar sobre sus piernas, porque se sentía tan cansada y con molestias.Se
dirigió al arco de largada siendo la última corredora en salir, no tenía
objetivos de tiempo, solo deseaba sentirse feliz. Salió con dos corredores, una
le dijo: “si Dios quiere, vos podes” y ahí paró de caminar y empezó a trotar.
Le quedaba una Media Maratón por llegar. Sabe que dejó todo hasta el km 17,
donde se sintió cansada y decidió caminar. Hasta ahí estaba perfecto su
desempeño porque estaba en medio del tratamiento de rayos contra el cáncer y
tampoco se quería exigir por demás. Había disfrutado tanto, se había sacado las
ganas de correr, que en cada paso que daba se sentía más feliz.
Con los que se encontraba durante la carrera
les contaba del tratamiento y todos la alentaban. Ni ella lo podía creer. Era su
momento, el que tanto había deseado y soñado, atrás quedaba el dolor,
sufrimiento y angustia del pasado.
Los últimos kilómetros sintió que Dios la había
acompañado hasta el arco de llegada; guiado en todo el proceso y en los
entrenamientos, porque correr esa distancia era casi imposible para su estado.
Así fue como cruzó el arco de llegada. Su
cuerpo no hizo más que agradecer a Dios, se tomó la cabeza con ese gesto tan
común de cuando alguien no puede creer lo que acaba de lograr y su felicidad
fue total cuando encontró a su familia y los pudo abrazar. Ellos habían sido el
sostén de Moni durante la enfermedad. También ese entorno de médicos, amigos,
compañeros de entrenamientos y todos los que, como ella, soñaban en que lo iba
a lograr.
Moni repite que uno tiene que ir tras los
sueños, a pesar de las circunstancias que le toquen. Que la pasión que sientan
sea el motivo de levantarse todos los días. Ella sintió que Dios y el running
fueron su canal de salvación.
Lo que vino después fue un aluvión de
superarse. Intentar transmitir que es una macana tener cáncer, pero podes vivir
igual, podes honrar la vida y salir adelante. Muchas chicas que estaban en
tratamiento la contactaron para contarle que ella era inspiración, sus oncólogas
la ponían como ejemplo de superación.
“El cáncer no nos define y el deporte nos llena
el alma”, dice Moni,“cuando crucé el
arco, cruzamos todas porque somos una red”. Por esta razón le prometí, que
si ella lograba ese desafío iba a escribir su historia. Esta historia tan
linda, con un final feliz, donde el cáncer fue el protagonista, pero las
esperanzas y fuerzas nunca dejaron de existir.
Es sin dudas un ejemplo. Sigue entrenando y motivando día a día. Comparte sus entrenamientos y todos los días agradece, por disfrutar de la naturaleza al entrenar al aire libre, por todas las carreras que se propuso correr y lograr. La bici es su gran compañera, la lleva a ver ese paisaje que tanto anhela, porque cada amanecer es un nuevo comenzar y para aprovechar cada día, entendiendo que el deporte sana y estar en comunidad salva.
La frase que la caracteriza “Honrar
la vida”es para ella el disfrutar la vida a cada minuto porque nunca
sabes cómo sigue. Es hacer que las horas valgan la pena.Es agradecer a Dios
cada día que uno vive.Dejar huella, atravesar todo lo bueno y lo malo. Siente
que quiere dejar un legado en sus hijas y motivar. Que se puede sonreír a pesar
de lo que te esta pasando.
También puede decir que le agradece a Dios la
enfermedad porque siente que tuvo un propósito en su vida. Ese propósito es
disfrutar a cada instante, ayudar a otros, bendecir. Valorar la vida porque la podes
perder. El cáncer le trajo enseñanza.
“Su genuina gratitud
la hace destacar su corazón apasionado por la vida. Se encontró con el amor a
pesar de enfrentar la batalla de la enfermedad, la forma de pasar fue la bondad
de Dios de que esta batalla fue ganada en la cruz. Es sin dudas un ejemplo de
amor”, le repetían desde
la Iglesia cuando la agasajaron frente a más de 5 mil mujeres. Ella no podía
entender semejante ovación.
Hoy está en tratamiento con pastillas, debe
tomar medicación oral por 7 años. Se controla cada 3 meses y ya es parte de su
vida. El mensaje final que le gustaría dar es que siempre hay que estar del
lado del amor, pase lo que pase. Estar del lado de la vida, e ir siempre para
adelante. Si amas a Dios amas a las personas. No enojarse, sino ir por el
camino del amor.
Siente que el cáncer le apareció porque era un propósito de Dios.Ama levantarse temprano. Le gusta hacer deporte, estudiar, trabajar, cocinar y llevar una vida social, donde todos los días se repite que, al final, solo le queda“honrar la vida”.
[1] “Honrar la vida”. Eladia Blázquez.
[2]“Iglesia joven en espíritu e inclusiva que da la bienvenida a todas las
personas sin importar su estilo de vida o trasfondo”. Disponible en: https://hillsong.com/argentina/buenosaires/
Amiga te quiero,sigamos honrrando la vida!!!!!!
ResponderBorrarDios nos unió con este propósito caminar juntas te amo amiga ,hermana guerrera mí hermana q elijo
Gracias por comentar!
BorrarWowwww!!! Tremenda HISTORIA la de Moni!! Es una luchadora. Admirable lo suyo 👏
ResponderBorrarSiii viste!! gracias por comentar!
BorrarHermosa Historia!!
ResponderBorrarGracias, una luchadora 👏
👍👍👍🌹
Gracias a vos por comentar!
BorrarHermosa Historia!!Moni!!
ResponderBorrarGracias, una luchadora 👏
👍👍👍🌹
Muchas gracias!!
BorrarQue genia Moni una gran luchadora felicitaciones y vamos por Miles de kilómetros más.Nunca bajes los brazos siempre se puede genia!!!!💪❣️
ResponderBorrarGracias por comentar!!!
BorrarQue maravilloso historia Moni.. todo va a estar bien 🙌🏼🙌🏼
ResponderBorrarGracias por comentar!!!
BorrarGracias por compartir tu historia querida Moni! Una mujer que me ayudo a caminar de una manera mas libre. Una profesional muy afectuosa. Seguimos Honrando la vida🌴
ResponderBorrarA seguir honrando la vida!
BorrarMoni admirable tu fuerza de voluntad!! Me emocionaste ! Sos un ejemplo de fortaleza y de no bajar los brazos nunca !
ResponderBorrarDios todo lo puede 🙏🏻
Honrar la vida..siempre 🌈
Gracias Martita por leer y comentar. Abrazo
BorrarGracias por tu contacto en instagram. Un saludo
ResponderBorrarGracias por comentar!
BorrarGracias Ernesto! Saludos
BorrarTremenda historia! Definitivamente una prueba de cómo Dios nos sostiene en las pruebas. Una gran inspiración Moni
ResponderBorrarGracias por leer y comentar!!
Borrar