Vivir el día a día
La historia de Gabriela:
“Todas las
cosas suceden a su debido tiempo.
Todo en la
vida sucede en el tiempo asignado para ello.
No pierda la
energía preocupándose por los resultados finales.
¡La
preocupación sólo lo distrae de vivir el día a día y de disfrutar la vida!”[1]
Gaby es Licenciada en Turismo, nació en Capital Federal. Practicó tenis y deporte desde siempre, pero tuvo que reaprender a vivir a raíz de sus enfermedades. Su vida cambió con el cáncer. Hoy está dispuesta a contar su historia para concientizar sobre la importancia del deporte para enfrentar las adversidades.
Su pasión fue siempre el tenis. Pasó una infancia feliz yendo al club
con su familia y amigos, donde admiraba a su padre que era jugador de tenis y
pudo transmitirle ese mismo amor. Sabe que si no fuera por el deporte su vida
no tendría el mismo sentido.
Comenzó a jugar en Estudiantil Porteño a los 8 años. Un día el profesor de tenis le dijo a su madre que estaba rankeada y desde ese momento nunca más dejo de jugar. Por esta razón, necesitó mejores profesores y más entrenamiento, donde además debía cumplir con la responsabilidad de ir al colegio. Luego se fue a jugar a River. Había muchos torneos por regiones y buenos premios. Era la época que algunos jugadores de tenis empezaban a viajar a Francia a competir, pero para poder ir era necesario tener una carta de presentación de la Asociación Argentina de Tenis, allá por el año 1984.
La experiencia de vivir en otro país siendo chica le pareció fascinante. Conocer nuevas personas y nuevos entrenadores era desafiante, aunque algunas veces sentía muy fuerte el nivel de exigencia, de competencia, el estar sola y el querer superarse. Pero sin dudas lo vivió como un gran aprendizaje. De esa experiencia aprendió a sacar las fuerzas para realizar los entrenamientos y, a pesar de sentirse cansada, seguir y seguir siempre para adelante.
Pasó años viviendo en Barcelona, donde se casó, fue profesora y
organizadora de una escuela de tenis, pero cuando decidió volver a la Argentina
dejó de jugar porque estaba en un momento difícil de su vida ya que no sabía
que iba a realizar. Se decidió a estudiar Turismo. Gaby era una mujer responsable,
hiperactiva, siempre haciendo muchas cosas. Sentía el deber hacer, el deber
ser, el compromiso constante, la responsabilidad de ser buena en lo que hacía y
de querer superarse. Todo el tiempo vivía a mil, ¿pero a costa de qué? Vivía en
un mundo inquietante, desafiante, sin parar ni un instante.
Un día comenzó con muchos dolores, se caía, se sentía mal, tenía
problemas de presión, pero aun así ella quería seguir con su vida habitual. Asistió
a la guardia y le comunicaron que tenía cáncer en un riñón, allá por el año
2005. Entiende que “todo pasa por algo”
y que tuvo que “darse cuenta que tenía
que parar, dejar atrás la ansiedad y disfrutar”.
Gaby se sincera y me cuenta que antes del cáncer no era feliz, porque
todo el tiempo se autoexigía y no disfrutaba de la vida. Hoy puede decir que está
contenta y se siente mejor, que aprendió a hacer las cosas tranquila, sin
prisa, sin culpa, buscando armonía.
Cuando le pregunto cuál cree que es el origen de su enfermedad, sin
dudas me responde: “era mi estilo de
vida”. Pero lo que sintió en el momento en que le diagnosticaron cáncer fue
muy loco, una sensación que jamás había experimentado. Sabía que iba a estar
todo bien. Su pareja lloraba, pero ella lo contenía y se convencía de que se
iba a recuperar. Comenzaba su camino de aceptación de la enfermedad. Los
doctores le informaron que tenía un tumor muy grande y debían sacarle un riñón.
Pasó casi 6 años de estar bien y recuperada, pero seguía igual con su vida
acelerada. Se dedicaba al turismo y no
paraba de hacer cosas. Le gustaba escribir, trabajar y hacer deporte.
Un día del 2015 estaba en el Tigre cuando de repente se sintió
confundida. No se daba cuenta donde estaba parada. Sus amigos le preguntaban si
estaba bien, si había tomado alcohol, porque no se le entendía. Se sintió tan
mal que acudió a la guardia. El doctor le alertó que tenía un tumor grande en
el cerebro que le afectaba el habla.
La afasia llegaba a su vida. Entonces surgió la pregunta: ¿qué
es la afasia? Es la pérdida del lenguaje producto de un daño cerebral.
En Gaby la causa es por el cáncer y le afecta la capacidad de poder hablar,
escribir y comprender el lenguaje escrito y verbal.
Desde ese momento jamás imaginó lo que tenía. Por momentos sentía que
iba a morir. Sin embargo, aunque estuviera internada en el Hospital Italiano se
sentía tranquila. En el fondo sabía que iba a estar bien, aunque no se podía
comunicar, ni entendía nada. No tenía conciencia de lo que le pasaba. No podía
comer ni ir al baño sola, tenía medio cuerpo paralizado. Tuvo que hacer kinesiología
durante mucho tiempo. Recuerda que mientras estaba internada en el hospital de
día intentaba jugar al tenis. Los ejercicios de la rehabilitación le resultaban
amigables gracias a la constancia y al entrenamiento que había realizado por
años. “El cuerpo tiene memoria” le
repetían a diario…
Reconoce que la terapista ocupacional fue su sostén para entender y habitar el mundo. Tuvo muchas personas que le enseñaron nuevamente el lenguaje. No le salían las palabras, no entendía nada, tuvo que reaprender todo de cero. Se olvidada y sentía que todo el tiempo era volver a empezar. Hoy reconoce que está mucho mejor, todavía le cuesta comprender y poder expresarse correctamente.
Entonces se me vienen a la mente tantas preguntas sin respuestas
evidentes:
¿Cómo se vive en un mundo siendo afásico,
donde el lenguaje es la fuente de sentido?
¿Cómo hacerte entender si no recordas tu
nombre ni tu apellido?
Gaby estuvo siempre rodeada de amigos y de su familia, pudo aferrarse a
ellos y sentir que iba a estar bien, por eso recomienda a los que tengan su
misma enfermedad que si les pasa puedan estar contentos, vivir el día a
día, no con las presiones con las que llevaba su vida. Agradece a todos
los que la ayudaron a ser una nueva persona, con aceptación, superación y
disfrutando desde otro lugar la vida.
Le pregunto cómo se ve en el
futuro y su cara se llena de alegría, es porque quiere contarle al mundo su
experiencia sobre el cáncer, para que las personas que lo padecen no tengan
miedo, que traten de estar bien, que disfruten del proceso. Quiere hacer cosas
desde otro lugar de aprendizaje. Se repite constantemente “vivir el día a día,” sin pensar en el futuro,
sino ser feliz con pequeñas mejorías.
Aunque tenga cáncer y afasia y tome pastillas de quimio se siente con
gratitud, quiere transmitir que el deporte también la ayudo para estar en el
lugar que está hoy. Le gustaría volver a jugar al tenis aunque el coronavirus
no se lo permite. Lo que le molesta un poco es la afasia, ya que desearía volver
a conversar como antes.
Gaby se reconoce como una persona inclusiva. Pasó 2 años casi sin poder
caminar, usando una silla de ruedas, pero está segura que el tenis la ayudó en
la recuperación. Hoy siente que la sociedad no está preparada para la
discapacidad, como tampoco la gente conoce su enfermedad, creen que habla en
otro idioma y por eso no se le entiende.
Al finalizar una etapa de su tratamiento en el Fleni[2],
Gaby no tiene más que palabras de agradecimiento para todos los terapeutas que
le brindaron pasión y esfuerzo, haciendo sus días más llevaderos. Compartiendo
risas, alegrías, abrazos y muchos besos. Aprendió cosas buenas, entendió que
todo tiene su tiempo y que todo sacrificio vale la pena, para seguir en movimiento
y avanzando en su afasia dando pequeños intentos.
Gaby es un
ser muy sensible, súper agradecida. Se emociona cuando me cuenta su vida y aprendo
de ella en cada charla que tenemos, porque implica para mí un desafío
comunicacional, poder poner en palabras lo que su cuerpo me comunica y sus
palabras no logran expresar.
El mensaje que le gustaría dar es que tenemos que pensar la vida en positivo. Vivir
el día a día y sostener esa filosofía. Con respecto a la afasia sabe
que hace lo que puede, como cuando jugaba al tenis y pensaba en mejorar,
esforzarse y crecer cada día. Para ella la vida es un regalo, hay que tomarla
como si fuera el día de su cumpleaños.
Les recomienda a todas las personas que hagan deporte porque es bueno
para el cuerpo, la cabeza y el corazón. Y con respecto a los problemas que
tiene con el lenguaje, no quiere ser dependiente sino poder vivir con una mejor
calidad de vida. Por esta razón, se repita a si misma que puede y que tiene que
salir adelante. Cree que la gente no entiende lo que es vivir con cáncer, que
sienten pánico y miedo al escuchar esa palabra y sobre esa enfermedad sostiene que “hay que desdramatizar la palabra cáncer”.
La reflexión final es que gracias al tenis pudo enfrentar su enfermedad
y sostener su filosofía de vida: “vivir el día a día” destacando los siguientes
valores: esfuerzo, resistencia, paciencia, superación, tolerancia al dolor,
aceptación y gratitud.
[1] James Van Praagh. Autor, productor y personaje televisivo
estadounidense que se define a sí mismo como medium espiritual. “Hablando con el cielo” Disponible en: http://librosebooks.org/libro/hablando-con-el-cielo-talking-to-heaven/
[2]
Es una institución médica de prestigio internacional que atiende a niños y
adultos en todo lo relacionado a las Neurociencias. Disponible en: https://www.fleni.org.ar/

Es amiga y compañera de secundaria mía. La amo x su lucha constante y q sigamos hablando.👍😍
ResponderBorrarGracias por leer y comentar 🥰
BorrarGuerrera Gaby tu história.. Me llena de orgullo y amor amiga querida🌹❤😉✊
ResponderBorrarGracias por tus lindas palabras ❤️
BorrarMuchas gracias x hacer pública ésta historia de vida. Sin lugar a dudas, muy esperanzadora...
ResponderBorrarGRACIAS!!!!!
Muchas gracias a vos por leer y comentar!!! :)
BorrarYael, hermosa tu comprensión y narración de la fuerte y conmovedora historia de mi Hija, una gran luchadora de la vida.
ResponderBorrarComo madre pude revivir muchos momentos. Me encantó. MUCHAS GRACIAS POR TODO!!!!!
Que orgullo poder tener una hija así tan especial y única! Gracias por tus hermosas palabras. Fue un placer poder escribir su historia ❤️
Borrar❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
ResponderBorrarGracias por comentar!
Borrarhola! gracias x contar la historia de Gaby! No la conozco! pero sin dudas es una guerrera de la vida!
ResponderBorrarMuchas gracias Clara por leer y comentar!!! Abrazo.
BorrarSend me your email google chat
ResponderBorrarMuy bueno Gaby
ResponderBorrarGracias por comentar!
BorrarGaby, la conozco desde hace mucho tiempo, épocas del Estudiantil Portero. Nunca bajó los brazos, no lo hará tampoco ahora. Ejemplo para muchos de lucha y perseverancia.
ResponderBorrarAsí es Gaby, una gran luchadora!! Gracias por leer y comentar!
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