Aquí y ahora
La experiencia de Omar:
“La vida no te está esperando en ninguna parte, te está sucediendo. No se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás”[1]
Cumplimos un año de pandemia
producto del virus Covid-19. La cuarentena decretada el 20 de marzo del 2020 en
Argentina cambió rotundamente la vida de todas las personas de nuestro país. En un comienzo creíamos la idea de que eran en
principio 15 días, luego con el tiempo vimos la prolongación por más de 8 meses
del aislamiento social, preventivo y obligatorio.
Este es el relato de la
experiencia de Omar Domínguez[2]
como deportista durante todo ese largo año: las emociones, sensaciones y toda
la preparación mental y física, que culminan con la primera carrera presencial que
pudo realizar en la “Media Maratón de
Mendoza”, el 21 de febrero del 2021.
El
relato de Omar se asemeja a lo que experimentamos la gran mayoría de nosotros,
los corredores, los deportistas, que usamos todo este año el deporte como bienestar
y salud, que contamos por qué corríamos, por qué amamos entrenar; para
sentirnos libres, como forma de vida, porque nos hace felices y por todas las
diferentes historias que fuimos conociendo.
La cuarentena de marzo lo
encontró a Omar a tres semanas de correr su tercer Maratón en Pampa Traviesa.
En ese momento, pensó que solo iban a ser unas vacaciones, pero a medida que transcurrían
los días, comenzaba a sentir sensaciones raras en las piernas, ya que venía
entrenando doble turno. Contaba con muchos kilómetros de carga encima y de
repente debía parar a cero. La única actividad que podía hacer era ir al
almacén de la esquina. Con el paso del tiempo, los días se le hacían eternos y
al hacerse evidente las continuas prorrogaciones de la cuarentena realmente sintió
un shock profundo a nivel físico y emocional.
Desde el lado físico, durante las
primeras noches le costaba dormir, tenía calambres, dolor, cosquillas, no podía
estar quieto o sentado dentro de su casa porque sentía enormes ganas de hacer
actividad física. Caminaba dentro de su hogar como para descargar un poco la
energía acumulada y las cosquillas que sentía en las piernas.
A nivel emocional, fue muy
frustrante y desmotivante semejante incertidumbre propia del contexto, ya que había
comenzado el año con objetivos claros y definidos, con un cronograma a seguir
de carreras en las cuales quería participar y competir, que quedaban cercenadas.
Omar sentía que la pandemia era la vida en pausa, que afectaba la pasión que le
brindaba el entrenamiento cotidiano, porque de alguna manera, todos los días se
despertaba soñando con llegar a ser un atleta de alto rendimiento.
Por momentos se sentía confundido
ante la situación, ansioso e incluso un poco triste. Sus estados de ánimo
fluctuaban y le costaba interpretar las emociones que sentía al no descargar la
energía en una carrera. No poder salir a despejar la cabeza, no sentir la
adrenalina propia de las competencias, ni mucho menos el placer que el deporte
te deja. Al transcurrir las semanas de cuarentena sentía que sus sueños
empezaban a desvanecerse.
Luego de 45 días –vividos como
una eternidad- sus piernas volvieron a sentir la sensación de correr en un
campo cerca de su casa, fue realmente como volver a empezar. Estaba emocionado
y feliz de nuevo. Ahí comprendió que durante este tiempo se había fortalecido
pensando de una forma más positiva que antes, al valorar mucho más este deporte.
Ese lunes 4 de mayo sintió que al
entrenar volvía a vivir. Durante la entrada en calor, los primeros kilómetros
estuvieron llenos de emoción, recordó su primera carrera, como así también, su
primer maratón. Se sentía eufórico, con una alegría inmensa reflejada en una
gran sonrisa y los ojos llenos de ilusión.

A medida que pasaban los kilómetros,
disfrutaba más y más el sentir el aire en su rostro, escuchar la respiración,
la pisada al correr y ver las piernas moviéndose sin tener en cuenta el ritmo. Al
estar consciente de estas maravillosas sensaciones, sintió una enorme gratitud
por tener salud y las capacidades para volver a practicar el deporte que ama,
incluso una gratitud mucho mayor que antes de la pandemia.
Así fue como se enfocó en los
entrenamientos, con el objetivo de poner el cuerpo en un estado físico similar en
el que se encontraba antes de la cuarentena. Aunque no era posible vislumbrar un
objetivo claro de participación en alguna carrera, disfrutaba al máximo
aferrándose cada día un poco más a los entrenamientos.
Al pasar los meses, incorporó una
nueva variante, las famosas y nunca imaginadas “carreras virtuales”. Esto implicó
la adaptación a una nueva normalidad, con carreras similares a un entrenamiento
diario, pero una competencia sin público ni otros corredores. Más allá de las
diferencias con las habituales, ésta nueva modalidad llegó a poner un poco de
luz ante la oscuridad vivida por meses, brindándole la posibilidad de planear
un calendario estimativo de futuras carreras, lo que fue devolviéndole poco a
poco la motivación.
El 13 de septiembre participó de su
primera carrera virtual: “Across Puan”, que comprendía una distancia de 4 km, en la cual logró un tercer
lugar en la general y primero en la categoría. Fue una experiencia nueva y
emocionante, ya que no había realizado nunca esa distancia y estaba adaptándose
a esta nueva modalidad. Sentir que volvía al ruedo después de tanto tiempo lo
llenó de entusiasmo y los entrenamientos volvieron a tomar color.

Su segunda carrera virtual fue el
11 de octubre en la que participó en una distancia de 5 km, realizada por los
mismos organizadores que la anterior. Con el paso de los días continuó
mejorando en los entrenamientos, y finalmente, el 24 de octubre volvió a correr
21km, una distancia en la que siempre se sintió cómodo y disfrutó. Aunque
nuevamente lo hacía de manera virtual y no dejaba de pensar en volver a una
línea de largada con otros competidores, estaba feliz por participar del evento
“Destino
Madryn”. De este modo, sumó una nueva medalla en su carrera deportiva y
una experiencia muy gratificante. Consiguió obtener un buen resultado, logrando
ganar la clasificación general y en su categoría.
Posteriormente, ya al siguiente
año participó en la “Carrera de Reyes”, también de manera virtual, donde consiguió
el segundo puesto en la clasificación general. Seguía extrañando los eventos,
pero algo en su interior le decía que tenía que seguir entrenando duro y estar
preparado porque ese momento pronto llegaría.

Los primeros días de febrero,
todo cambió cuando contempló la posibilidad de participar de forma presencial
en la “Media Maratón de Mendoza”, la primera del país en calle desde
que empezó la pandemia. Una provincia, un terreno y personas que no conocía, lo
animaban a estar de nuevo en la línea de largada. Esto hacía crecer sus
expectativas e imaginar la cuenta regresiva del reloj al largar le ponía la
piel de gallina, le daba nervios, ansiedad y cierta adrenalina.
La carrera consistió en
modalidades de 10 y 21km, logrando una participación de 2.500 deportistas. Omar
corrió la Media Maratón con un protocolo particular para evitar la propagación
del Covid-19 que consistía en lo siguiente:
·
Primero largaban los corredores de 21km y 30
minutos después los de 10km.
·
Largadas en oleadas de 250 corredores.
·
Uso de tapa boca antes de largar y al finalizar
la carrera.
·
Se medía la temperatura varias veces antes de
comenzar el evento.
·
Alcohol en gel en las manos cuando se ingresaba
al arco de salida.
·
Distanciamiento entre corredores.
Los días previos a la carrera
fueron de tensión, muchos nervios y ansiedad interior. El día que retiró el kit
fue muy emocionante, con gran expectativa al ver la remera y el número que representaría.
La noche anterior al preparar la
ropa, las zapatillas, el número, el reloj, sintió que todo estaba listo para
disfrutar, sabía que debía vivir el “aquí y ahora”… en ese momento comprendió
lo cerca que estaba de volver a hacer lo que durante casi un año había anhelado,
solo faltaban algunas pocas horas. Cenó un gran plato de pastas caseras, se
acostó temprano para intentar dormir, pero en su cabeza no paraban de pasar
imágenes de la última carrera presencial que había corrido. También pensaba en
todo el tiempo invertido en entrenamientos, en las ganas de ver a otras
personas corriendo y la sensación de volver a cruzar el esperado arco de
llegada.
A las 5 de la mañana saltó de la
cama, ya no tenía sueño, estaba descansado. Se preparó como siempre, un poco de
agua, un café y ya estaba listo para la largada. Al llegar al Parque Central, lo
invadió una mezcla de sensaciones: nervios, euforia, adrenalina, miedo,
ansiedad y felicidad al ver a los demás corredores, escuchar sus charlas,
sentir sus respiraciones, ver llegar a los élites y volver a escuchar el himno
nacional en vivo fueron aumentando cada vez más sus pulsaciones. En ese momento
antes de largar, le invadió la emoción,
buscó visualizar el objetivo, imaginar el recorrido y proponerse a disfrutar de
lo acontecido.
En medio de la carrera tuvo la
experiencia de poder correr a la par de una gran elite -Rosa Godoy-, hacer una carrera en equipo, empujando y dando lo
mejor para los dos. Al finalizar pudo cruzar unas palabras con ella, sentirse eufórico
y más que agradecido por esta tremenda emoción.
La organización había pedido a
los participantes que al llegar desconcentraran rápidamente para no generar aglomeración
y hubiera una buena circulación, solo los ganadores de la general podían
quedarse en el lugar para recibir sus premios. En su caso tuvo que aguardar los
resultados hasta el 23 de febrero, cuando fueron publicados en la página oficial.
En cuanto al vivir esta
experiencia, Omar señala que fue realmente increíble, más que feliz de volver a
correr y hacer lo que ama. Volver a palpitar una línea de largada, sentir esa
ansiedad y la presencia de otros corredores, le hizo revivir sensaciones un
poco olvidadas. Disfrutó todo el tiempo
y, sin dudas, quedó con ganas de más. A pesar de saber que aún convivimos con
el virus y que todavía falta mucho para volver a la vieja “normalidad”.
Según Omar “los últimos kilómetros fueron a puro corazón, el decir al fin volví,
estoy a unos pasos de llegar y cruzar el arco, levantar los brazos de felicidad;
el abrazo de las personas que te esperan en la línea de meta, ese momento único
de sentir que ya está, lo que tanto anhelé, muchas veces soñé, correr y
competir, finalmente, se hizo realidad. Sentirse verdaderamente vivo, libre y
agradecido”.
Los días posteriores lo
invadieron de felicidad al encontrarse con la clasificación oficial en donde se
ubicó 14° en la general y pudo entrar en el podio de su categoría con el tercer
puesto, reafirmando su pasión y amor por correr.
A modo de cierre y reflexión, Omar
siente el “aquí y ahora, como una forma de conocerse, jamás rendirse y no
limitarse. Escuchar a diario decir que influyen mucho los kilómetros de
entrenamiento, pulir la técnica, tener fuerza y todo eso es válido, pero opino
que el mayor secreto es empujar con tu corazón y fuerza interior. Cuerpo y
mente le dicen a tu yo interno, es este momento, es aquí y ahora”.
[1]
Osho. Disponible en: https://www.caminoconciencia.org/la-vida-es-vivir-osho/
[2] El atleta de Bahía Blanca
protagonista de “El sueño de ser
Maratonista”. Disponible en: https://comunicandoconfotos.blogspot.com/2020/08/el-sueno-de-ser-maratonista.html

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