El deporte, las lesiones y abrazarse al Yoga


La Historia de Josibel



 

«El yoga es esencialmente una práctica para tu alma, trabajando a través de tu cuerpo. » [1] 

 


Esta es la historia de vida de Josibel, quien se acercó a mí a partir del relato “Por qué corremos”[2] y quiso que yo contara su historia. Josi nació en Venezuela y vino a vivir a la Argentina hace 4 años. ¿Cómo era ella de niña? Siempre estaba jugando por todos lados, trepando, se la pasaba corriendo, era muy activa y con mucha energía. Recuerda que siempre le gustó el deporte. Practicó varios hasta llegar a lo que hoy verdaderamente ama: la fusión entre Yoga y Deporte.

De pequeña jugó kikimball, característico de Venezuela. Disfrutaba de los deportes grupales, era muy competitiva. Pasó por la gimnasia rítmica que le aporto mucha flexibilidad. Probó también la natación, que le resultaba a un nivel muy exigente de entrenamiento físico. Cuando entró en la secundaria no tenía mucho tiempo para realizar deporte pero siempre mantenía la costumbre de hacer elongaciones en su casa. Le gustaba ir con sus amigos a la Montaña “El Ávila”, como parte de un entrenamiento físico. Fue allí, en esos senderos donde encontró a sus 15 años un Centro Cultural donde daban Yoga y se propuso tomar una clase al aire libre, con mucha gente y que terminó amando.

        

Esa primera experiencia le brindó otra conexión espiritual, otra percepción de lo que le gustaba hacer y de lo que le hacía bien. Fue un click en su vida. Siempre viviendo a pleno el deporte pero no entendiendo la conexión con su cuerpo, esas sutilezas como la importancia de la respiración. Siempre estaba acelerada, en movimiento y ahora estaba viviendo sensaciones bien diferentes en su cuerpo, de bajar esa aceleración. Así fue como decidió practicar Yoga durante 3 años seguidos.

Todas estas experiencias en su vida “la ayudaban a poder salir”. Gracias al deporte pudo conocer a otras personas y nuevos lugares, conectar, sentir esa libertad que le hacía falta de explorar nuevas sensaciones. Soltar esa energía reprimida. Liberarse y conocer su propio cuerpo.

Por otra parte, Josi debía enfocarse en el estudio, prepararse para entrar a la Universidad Central de Venezuela. Recuerda “un caos su vida” el cambio de pasar de la secundaria a la universidad. Le parecía difícil, tenía mucha carga teórica, terminaba cansada. Se sentía estresada, frustrada porque no lograba el ritmo de estudio, y claro está, le faltaba la parte de descarga física y emocional. Había elegido estudiar Nutrición porque quería aprender sobre alimentos y mejorar sus hábitos. Pero lamentablemente no quedó en el examen para esa carrera. Se sintió muy frustrada por no poder aprender lo que realmente quería: se le derrumbaba el mundo, no tenía ánimo, ni una mente positiva.

Sin embargo, mientras estudiaba otra carrera en la Universidad encontró un club de Yoga dentro del campus. Era un buen momento para volver a conectar con esa filosofía porque el estrés y las presiones constantes la invadían. Encontró ese lugar como un refugio para su alma y para atravesar esa etapa en su vida.

Pero Josi no era ajena al mundo real en el que vivía, un país atravesando problemas sociales, y económicos, que repercutían en la calidad de vida. Sentía miedo cuando salía, el peligro en cada esquina. La inseguridad la invadía. Vivía en un estado de alerta constante. La calidad educativa ya no era la misma: no tenía clases, porque estaban de paro y las protestas eran constantes. Era un momento en el cual debía tomar decisiones. Creía que las oportunidades en su país estaban desvanecidas, que su libertad ya no existía y que debía encontrar un nuevo rumbo y cauce a su vida. Empezó a investigar a que países podía emigrar. Se le ocurrió venir a la Argentina por quince días para ver qué sentía, para tramitar el DNI, para investigar sobre la carrera e universidad a la cual asistiría. Era febrero del 2016 y pisaba suelo argentino. Josi cambiaba el rumbo de su vida.

Ya instalada consiguió trabajo, pero las condiciones laborales que le ofrecían, le causarían muchos disgustos emocionales. Tuvo que pasar por una mala relación laboral, de tener un jefe que no permitiera que pudiera estudiar, que la hacía sentir mal. A esto se le sumaba que vivía en un dúplex con sus amigos, donde no había intimidad, no tenía su lugar.

Debía tratar de superar estos cambios radicales de vivir sola en otro país, de adaptarse. Necesitaba herramientas emocionales para sobrellevar todo esto, estaba muy afectada, se sentía lejos de su casa, de sus amigos, de sus padres. Entender otra cultura, desarraigarse de su patria, conocer y aprender otras formas de manejarse, de moverse en un mundo nuevo, donde todo era desconocido, donde los miedos empezaban a asomarse. Todo esto llevo a Josi a enfermarse, le aparecía vitíligo en su cara, porque todo era tensión, todo era negativo. El trabajo le generaba mucha angustia, sufría injusticias diarias ¿Cómo hacer para atravesar estas emociones? ¿Cómo tener las herramientas para superar estas sensaciones?

Luego de tres meses pudo mudarse, tener su espacio y acomodarse, pero al mismo tiempo se daba cuenta de que se “encontraba más sola que nunca”. Extrañaba mucho a su perra, a sus relaciones. Decidió ir en busca de otro trabajo, porque ya no soportaba el ambiente y su salud empeoraba junto a su mente. Encontró un puesto vigente en una dietética y comenzó a mejorar su estado emocional. Conocía a otra jefa, otras compañeras, otra calidad laboral y sentimental.

¿Qué sentía durante todo este tiempo? Su cuerpo estaba adormecido, no había entrenado ni realizado deporte en este tiempo, donde su mente solo encontraba piedras en el camino. Buscaba por momentos su refugio emocional en el Yoga, dentro de su casa, en los momentos en los cuales podía. Pero todavía sentía que necesitaba descargar toda esa energía que tenía acumulada, ese verdadero ser, el de una niña que necesita jugar, necesitar liberar y expresar su cuerpo en armonía.

Fue así como investigando qué hacer se sumó al grupo de Adidas Runners en marzo del 2018. Se sintió bien, feliz. Hacer deporte era lo que quería. Volver a conectar su cuerpo y su mente en sintonía. Mientras entrenaba se desconectaba del resto de las cosas, de las responsabilidades, del vivir sola. Ahora tenía otro propósito y no sólo era estudiar o trabajar, sino que la pasión por el deporte crecía y crecía. Estudiaba mientras tanto la parte teórica del yoga, con cursos que tomaba y lo complementaba con salir a correr. Entendía que esa fusión entre Yoga y Deporte era lo que necesitaba en su vida, lo que la motivaba y mantenía encendida, apasionada, con ilusiones, con objetivos deportivos, con la mente sana y el corazón contento. Esa era la estabilidad emocional que quería.

El running le aporto un cambio radical a su vida, le permitió conocer gente, nuevos lugares, sentirse parte de una Comunidad, donde todos se enriquecían deportiva y socialmente. Empezó a entrenar más seguido, e ir a todos los eventos que podía. Así fue como se animó a su primer carrera Maya”, sin entender cómo era la dinámica, ni de tiempos ni distancias. No tenía ropa de running. Estaba ahí en ese acontecimiento tan patriota, tan festivo, tan popular y masivo.

Siguió entrenando, se preparó para la Media Maratón de Bs As, pero sufrió lesiones por no usar un calzado adecuado. Tenía problemas de pisada. Hasta que escuchó a su cuerpo para mejorar. Aprendió del Deporte, las lesiones y abrazarse al Yoga. Así pudo volver a entrenar y correr esa carrera. Fue una lluvia de sensaciones, de alegrías, de nervios. Quería cruzar el arco y tener alguien a quien abrazar. Confió en ella misma. Pensó y recordó a su familia, a su hermano fallecido en un accidente automovilístico, para que la llenara de energía. Al llegar sintió la felicidad plena de alcanzar el objetivo, de que había superado sus momentos de angustia, de sentirse cómoda y a gusto en la Argentina. Se había “enamorado del running”.

Mientras tanto con la práctica del Yoga aprendía a respirar, la elongación y la técnica de carrera le resultaban fáciles por sus conocimientos sobre el tema. Siguió corriendo, entrenando y hasta viajando por otras ciudades. Viajó a hacer la Media Maratón de Mar del Plata, ya con más conciencia, mejor entrenada y preparada. Una atleta enfocada en respirar bien, en escuchar su cuerpo. Concentrada en ella misma, en disfrutar el momento y en lograr los objetivos propuestos.

El grupo de running le permitía “acercarse al amor”. Allí conoció a Pablo, quien también era venezolano y eso le llamó la atención. De él aprendió mucho, lo veía correr, entrenar duro y eso le generaba admiración. Entrenaban juntos, ella lo ayudaba en la elongación y él le daba consejos de running porque tenía más experiencia.

Habían decidido viajar a Mendoza para hacer el Maratón en el 2019, pero durante un fondo largo, Josi sintió un gran dolor en la rodilla. Esos dolores se repetían, eran constantes, su pesadilla. Cada vez que corría tenía que frenar, su cuerpo le pedía que dejara de correr, pero el viaje estaba por llegar. Faltaba tan sólo un mes para la carrera. Volvía a sentir que el mundo se le derrumbaba, que la lesión la consumía por dentro. Sufría mucho dolor, sobre todo mientras trabajaba parada, nunca podía hacer reposo total. No conseguía turnos médicos y el dolor la invadía. Vivía un proceso frustrante y agotador porque la rodilla no le respondía. Le agarraban calambres. Lloraba del dolor. Debía tomar la decisión más triste y definitiva en ese momento: dejar de correr. Atender la lesión olvidando el sueño de ese nuevo desafío y aprender del Deporte, las lesiones y abrazarse al Yoga.

Tenía que cambiar la forma de entrenar. No podía seguir haciendo y repitiendo los mismos errores. Decidió que podía aplicar más el Yoga a lo que vivía deportivamente. La lesión la llevó a escucharse. Por esta razón, produjo un cambio radical en su forma de entrenar y de hacer deporte. Las herramientas y los conocimientos que traía la ayudaron a atravesar el proceso, a tomar conciencia sobre su propio cuerpo. Volver a su eje, al centro. Aprender a controlar las emociones porque somos seres humanos que sufrimos varias cuestiones. A tener una visión de mundo y del deporte diferente, no quedarse en el caos y en el dolor sobre lo que le sucedía, sino por el contrario, ser positiva, tener una perspectiva diferente, una “visión más amorosa”. Aceptó su destino, lo dejó fluir y entendió que ese era el camino para mejorar en todos los sentidos.

Decidió parar de correr por 6 meses, ya que tenía finalmente una lesión en el menisco. Mientras tanto atravesaba una crisis existencial con respecto a su vocación. No lograba adaptarse al sistema educativo argentino. Se sentía frustrada. ¿Era el momento de que estudiara lo que realmente quería y la hacía feliz? Sin dudas, YOGA era esa respuesta. Quería hacer el profesorado para ayudar a otras personas. Incorporar el Yoga como una filosofía de vida y retomar de a poco lo que la mantenía viva, la pasión por correr. Pero esta vez, siendo otra Josi, una más consciente, más intuitiva. A esta nueva deportista el Yoga la acompañaba antes y después de las corridas. Elongar, respirar y estirar eran sus nuevos lemas de vida. Quería dedicarse a eso, vivir de enseñar pero nunca más dejar de entrenar.

Comenzó a dar clases con la idea de fusionar Yoga con Deporte, entendía que eran dos componentes claves para cualquier deportista y eso era lo que quería transmitir. Esa fusión iba a ser su emprendimiento de vida, la cual le trajo tremendas cosas positivas. Le dio una razón de ser, un lugar donde practicarlo, objetivos claros y concretos. Entrelazar las dos cosas de manera armoniosa. Aplicando el método “YogaSport”.

¿En qué consistía el método en el cual Josi tanto creía? Era la combinación perfecta entre un Yoga físico pero que no dejaba de lado la parte de la respiración, la parte interna del ser, del poder escucharte, observarte y saber hasta dónde llegar. No se trata de alcanzar una pose, sino buscar tus propios objetivos. Se trata de ir de a poco, dando paso a paso. Fusionar la adrenalina propia de cada deporte, de la competición, con la visión del propio ser en armonía. Quería darle su marca personal, un sentido, puras alegrías. El nombre que le sonaba en la cabeza y en su corazón era “UPANISHA”[3].

El mensaje que Josi quiere transmitir es el de escuchar al cuerpo, aprender del Deporte, las lesiones y abrazarse al Yoga. Mejorar la respiración y tomar más conciencia. Parar el ritmo acelerado de vida, escucharnos a nosotros mismos. Aprender a elongar, ganar flexibilidad, elasticidad y entender que es parte de la rutina de entrenamiento. Todo este recorrido nos va a llevar a ser mejores deportistas. A disfrutar del proceso, hacer nuestro camino, cada uno con sus propias metas y objetivos. Trabajando la conciencia, “contemplando nuestra esencia”. Observarnos, preguntarnos lo que sentimos y así finalmente respondernos la pregunta del por qué corremos, por qué amamos el deporte y dejar entrar al Yoga a mejorarnos la vida.

 

Comentarios

  1. Que lindo relato Yae. Y que bueno no abandonar los sueños, me encanto tu curiosidad Josi de perseguir aquello en lo que sintieras que estabas disfrutando. Las cosas suceden mientras uno va buscando y abrazando el proceso. Súper valiente Josi

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    1. Así es mi queria Moni todo al final sucede 🙌🏼 Y que importante que es disfrutar del proceso. Gracias por leer y comentar, tus palabras acaricien el alma ❤️

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    2. Ay muchas gracias moni!!! no había leído el mensajito tan lindo y motivador!! ❤️ muy feliz de compartir mi experiencia y de que otros puedan inspirarse y recibir ese impulso que necesitaban. Un abrazo hermosa!! 🥰

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  2. Hermosa historia y me alegra que se haya encontrado así misma Josi. Ojalá pueda continuar con sus sueños ❤️💕💞 haciendolos realidad

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    1. Ese es nuestro camino! Perseguir nuestros sueños 🙌🏼 Gracias por leer y comentar ❤️

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    2. Gracias por esas palabras!!! Claro que encontré mi camino, todo eso que viví me llevó hasta donde estoy hoy!! Gracias por el apoyo y por leer mi historia contada tan hermosa por yae 🥰

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    3. Gracias a vos Josi por abrir tu corazón para conocer tu historia ❤️ Hermoso poder trabajar en este relato.

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