¿Correr puede salvarnos?

 La historia de Sabrina

 


         «La falta de actividad destruye la buena condición de cualquier ser humano, mientras que el movimiento y el ejercicio físico metódico la guardan y la preservan» [1] 

 


Me gustaría reflexionar acerca del correr vinculado con la alimentación -desde un plano emocional y  no nutricional- para seguir pensando y conociendo a los deportistas que cuentan por qué corren.  Esta es la historia de vida de Sabrina, quien se acercó a mí a partir del relato “Por qué corremos”[2] y quiso que yo contara su historia.

¿Qué hacer cuando no tenemos las herramientas para enfrentar el dolor que nos atraviesa? Cuando no encontramos motivaciones ni ganas para disfrutar de uno de los mejores placeres, como es el comer. ¿Qué hacer cuando nuestra mente se limita y nuestro cuerpo deja de vivir en armonía? Sabrina encontró estas respuestas a los interrogantes de su vida a través del Running.

Por supuesto que cualquier cambio de actitud, de intentar superar el dolor y los problemas deben ir acompañados de profesionales en el tema. Sabri no podría haber mejorado sin terapia, sin nutricionistas, ni entrenadores que la guiaran. Con ellos pudo sentir que no estaba sola, que podía y debía estar bien, porque el correr le salvaba la vida.

Sabrina pasó una infancia feliz, en el barrio de Capital que amaba, hasta que las adversidades se presentaron en su vida. Su madre enfermó de Cáncer cuando ella tenía 7 años. En ese momento su familia decidió mudarse a la provincia, a una zona que era “el medio del campo” para intentar mejorar la salud de su madre. Ese cambio fue trascendental para ella. Sintió que no se hallaba, no era feliz. No era la realidad a la que estaba acostumbrada. No podía entender que hacia ahí. Se sentía diferente al resto de sus compañeros de clase. No conectaba con ellos y recuerda que en todos los recreos se juntaba con las maestras, en vez de jugar o de hacer amiguitos. Era retraída. No socializaba. ¿Eran esas maestras un refugio emocional para Sabri?

La enfermedad de su madre con el tiempo empeoraba, no podía cuidarla porque estaba mayormente en la cama, su padre había decidido separarse y ya no tenían más contacto. Ella y sus hermanos debían hacerse cargo de las tareas de la casa, de su propio cuidado y de los problemas cotidianos. Fue ahí en ese momento donde empezaron los trastornos con la alimentación. No comía la misma cantidad de comida, no porque faltara para comer, sino que sentía “no tener apetito”. Le daba lo mismo comer o no comer. Perdía el disfrute de la comida. ¿Qué sentía? Su mesa estaba vacía, a sus padres no los tenía. ¿Cómo hace una niña para volver a sentir fantasías? Sus problemas emocionales se reflejaban en la relación con la comida y le generaban estos trastornos alimentarios.

Manejaba su autonomía y era su propia autoridad. Nadie controlaba su alimentación, su madre ya había fallecido y sus hermanas trabajaban todo el día. No sentía hambre, no ponía interés en la comida. Se veía normal, no pensaba en su contextura física, ni en adelgazar, simplemente, no sentía la necesidad de ingerir alimentos. No daba indicios de no comer, porque lo que ella necesitaba era compañía. Cuando Sabri iba a la casa de su vecina sí lo hacía. Necesitaba llenar su mesa de una familia, de algo de lo que carecía.

Cuando estaba sola la historia de su vida se repetía. Estos trastornos alimentarios, donde lo que sentía, era que no podía pasar la comida. Sólo ingería alimentos líquidos, como para no sentirse desnutrida. Pero el interés por la comida le nacía cuando se juntaba con otras personas. Ya sea amigas, vecinas, o el novio que siempre quería.

Con los años seguía sintiéndose sola, sin propósitos en su vida. Esta situación cambiaba cuando ella se mantenía “emocionalmente constante” es decir, cuando compartía su vida con alguien más. Cuando tenía novio y un trabajo estable. Cuando sufría separaciones, la depresión ligada a la alimentación la invadía. Ésta producía cambios de peso constantes, hormonales, en su estado anímico, en su rutina diaria. No encontraba cómo superar esos momentos de dolor del sentirse deprimida.

Su alimentación era “la nada misma”. No sentía la motivación por comer sola. “Vivía a comidas irrelevantes, con una alimentación nula”. A los 17 años comenzó terapia, porque los padres de sus amigas notaban algo raro en su conducta. Con la ayuda de los profesionales empezó a investigar sobre el tema y a consumir una alimentación saludable. Empezó por ser más consiente y a cambiar su perspectiva sobre la comida. Le gustaba cocinar para su novio, para sus amigas. Claro, esto acontecía porque vivía en su “burbuja anímica estable”.

Cada vez que estos lazos emocionales se rompían, la historia se repetía. Sabri sufría un “trastorno alimentario con síntomas de anorexia” producto de sus estados emocionales, de momentos de angustia, de estrés severa, que le producen en su cuerpo la sensación de que se le cierra el estómago, “de no poder tragar” y aunque intente pasar la comida el mismo cuerpo la rechaza.

Recuerda uno de los momentos más tristes en su vida. Cuando se separó del padre de su hija, si bien pudo sentir “una liberación” volvían los trastornos y perdía más de 20 kilos. Su alimentación “se suspendía en el tiempo” comía sólo lo que dejaba su hija en el plato: “comía para sobrevivir, no vivía para la comida”.  

En el 2017 al finalizar otra de sus relaciones estaba deprimida. Llegó a pasar 58 días sin ingerir alimentos sólidos. Le daban medicación para estabilizarla pero se sentía como dormida, anulada. Estaba perdiendo el peso, el pelo, hasta la memoria. Su vida era crisis continua. Sufría situaciones donde no recordaba momentos ni las acciones que seguía. El estrés la invadía, perdía la noción del tiempo, la conciencia y lo que hacía. Tuvo un episodio donde no recordó tomar las pastillas y las tomó varias veces al día. Ese fue su momento extremo. Sus amigos llamaron a la ambulancia porque estaba desvanecida, desnutrida. La decisión era dejarla internada en Terapia Intensiva. Había que estabilizar su alimentación y por supuesto, su estado emocional. La recuperación que debía cumplir era terapia más nutrición, debía “volver a tener la sensación de masticar”. Conseguir la estabilidad laboral y emocional.

Le pregunto a Sabri como era su relación con el deporte: “era mi materia preferida, la única que terminaba con 10” pero durante su infancia y adolescencia no contó con el apoyo de sus padres para poder asistir a un club.  Ya de grande sumó gimnasio y caminatas, hasta que tuvo una pareja que era runner y le recomendó que empezara a trotar, que entrenara en un grupo. La aconsejó  y le bajó la aplicación para controlar tiempos y distancias. Así fue como Sabri se decidió el 1/1/2019 a modificar su rutina y empezar a correr. No imaginaba que ese día iba a cambiar completamente su vida.

                                                






Hizo su primer trote suave. Se sintió bien, feliz y que había vuelto como en “una nube”, súper relajada.  En marzo de ese año hizo su primera carrera. Sintió el click de que su vida era eso, que era lo que tenía que hacer, lo que la mantenía viva, enfocada. Se anotaba en todas las carreras que podía. Sabri ya había dejado de fumar y al correr cambio 100% su manera de comer y de ser. En su vida todo pasaba por el running: si tenía un mal día la descarga era salir a correr. Si sentía cualquier problema emocional la opción era salir a correr. Ya sea un premio o como una descarga. Correr la premiaba a ella misma, a su voluntad, por poder ver la vida desde otra perspectiva.

 En cinco meses que llevaba corriendo se animaba a hacer fondos de 21 km, pero no a esa distancia en carreras. Miraba videos para mejorar. Entre esos descubrió al Colo[3], quien le recomendó entrenar en el grupo de Adidas Runners. Quería superar el miedo de enfrentar distancias largas en las carreras. Cuando entró en el equipo enseguida conectó con todos los del grupo y con los profes, sentía que eran su compañía, sus amigos, “su familia”. Se sentía en comunidad. Era el lugar donde quería estar y permanecer. No tuvo más episodios de depresión, porque todos los días corría.

En 8 meses se animó a sus primeros 15 km. Cuando terminó no sabía si el tiempo había sido bueno o malo, pero sí que eso era lo que quería y que la hacía sentir viva. Entonces sin dudar se animó a anotarse para correr la Media Maratón de Buenos Aires. Se sentía motivada, se ponía nuevos desafíos en su camino. Habló con su entrenador -quien creía que todavía no estaba preparada- pero ella igual sabía que lo iba a hacer, porque éste era su motor de vida. Entonces el profesor decidió guiarla, enseñarle que había que plantearse objetivos reales, que correr no sea era sólo un modo de canalizar esas emociones. Su objetivo debía ser enfocarse en tiempos o en distancias.

Finalmente llegó el día en que se animaba a correr 21 km. En el kilómetro 19 le agarró un ataque de llanto, no podría creer lo que estaba haciendo, miró su reloj y vio que sus tiempos habían mejorado y que estaba ahí, a punto de cumplir ese nuevo objetivo. Cruzó el arco y corrió emocionada hasta la carpa de Adidas Runners. Necesitaba mostrarles a sus profesores lo que había conseguido. Todo era alegría, todo era fiesta.

                                          
Quería un nuevo objetivo. Volver a sentir esa adrenalina que le daba correr. Su deseo era hacer la Maratón de Buenos Aires. Lo primero que hizo fue hablar con el Head Coach, quien le repetía “estás loca”, con esa locura que caracteriza a varios deportistas.  ¿Cómo frenar el impulso y ese deseo constante de correr? Que tarea difícil la del entrenador, pero la decisión más sabia era la de acompañarla, guiarla en ese poco tiempo de preparación que le quedaba (para algunas personas son años corriendo y ella llevaba sólo 9 meses).  Sabri “había roto todos los libros”. Ella era así, puro impulso, pura tenacidad. Nada la iba a detener. Las explicaciones técnicas deportivas sobre por qué no hacerlo no la detenían. No era un caso normal, no era una más. Era especial que llegara a ese nivel sin consecuencias en el camino.

Llegó el día de la Maratón y ahí estaba ella, con su sueño, con su objetivo a la vista. Se sentía feliz. El cuerpo le respondía bien. Estaba emocionalmente alegre, atrás quedaban todos esos momentos de depresión, de angustia, de no poder comer, de no poder “pasar la comida”. La adrenalina la sostenía, la felicidad la mantenía. Correr la salvaba y le devolvía la vida.

Los cambios en Sabri fueron tan importantes gracias al deporte, que hasta se decidió a estudiar Nutrición en la Universidad. Hoy se propone mantener los hábitos saludables y entrenar de manera consciente. Sabri corre porque es lo que le salvó la vida. Porque siente que puede superarse a sí misma. Porque es lo que la libera de todo lo malo y la premia de todo lo bueno. Entiende que tiene que comer saludable porque el deporte es su vida y porque el cuerpo debe estar sano para poder rendir bien y la alimentación es la clave. Porque emocionalmente debe mantener esa armonía y ella la encuentra en el running. Es su equilibrio de vida. Su motor, su superación de todas las adversidades que sufrió en el pasado.

                                                                              

“Superar todo lo malo de la vida corriendo es sentir que tenes una batalla ganada, donde cada kilómetro es una liberación y un km vencido”. Su objetivo es liberarse y salir adelante. Durante la Pandemia volvieron esas angustias ¿Cómo seguir cuando el deporte es todo lo que te inspira? ¿Cuándo es lo único que te mantiene viva? ¿Cuándo sentís que vuelven los fantasmas a tu vida? La respuesta es seguir siempre para adelante, entrenando en casa, caminando o corriendo, cuándo y dónde se podía. Volver a sentir el aire en la cara, esa libertad, saber que algún día volverán las carreras, los entrenamientos con amigos, los nuevos desafíos, y así, poder recordar que el running es lo que la salvó, y claro está, la mantiene viva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Platón. “Échale... corazón: Psicología, deporte y actitud”. José Ramón Gómez Cabezas. Editor Salud Pública, 2017. Disponible en: https://books.google.com.ar/books?id=rJOHDwAAQBAJ&printsec=frontcover&hl=es&source=gbs_ge_summary_r&cad=0#v=onepage&q&f=false

[3] Comunicador. Activista del Running. Disponible en: https://www.instagram.com/colo.mourglia/?hl=es-la

Comentarios

  1. Impecable relato y más aún la historia. Admirable Sabri !!! A veces pasar por determinadas situaciones traen como consecuencias grandes logros , cómo los que hoy podes disfrutar con orgullo. Gracias Yael por poner en palabras historias de vida que conmueven y transmiten tanto.

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    1. graciasssss!!!!!! te quierooo! gracias por ser esa maestra/mama que siempre confia en mi.

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    2. gracias moni!!!! un abrazo enorme y nos vemos pronto!!!

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    3. Gracias Moni por estar ahí siempre con las palabras justas que me alientan a seguir, mejorar y crear con estas maravillosas historias ❤️

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  2. Orgullosa de tus logros, siempre supe que tenías un poder infinito de superación!

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    1. Gracias por ser parte de la historia, por leer y comentar 🙌🏼👏🏻

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    2. Graciaaas. Te quiero!! Gracias por ser esa maestra/mama que siempre confia en mí. 💕

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  3. salieron invertidas mis respuestas.. jajaj.

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  4. Excelente relato y maravillosa historia de superación!! que lindo es ver la resiliencia, cuando tod parece perdido, hay algo que nos salva. Felicitaciones Sabrina, a seguir adelante. Yae, gracias por dejarnos disfrutar estas historias. Saludos

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    1. Amé ese concepto: la Resilencia 💚 gracias por leer y comentar! Por las historias que motiven 🥰

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  5. Gran relato como siempre Yae! Bravo por esta mujer que inspira a todos siempre con sus textos a ir siempre por más! 👏🏻👏🏻👏🏻 Grosaaaa 🥰

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  6. Muy buena la nota. Correr sirve para todo. Y tambien, cuando estamos abajo, nos salva. Exitos Sabrina y Yael

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  7. Excelente relato de perseverancia y superación personal. Hermoso Rabat estas historias, me hacen sentir que somos varios los locos que este deporte nos hizo crecer y superarnos como personas

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    1. El deporte nos cambia la vida!! Gracias por comentar ❤️❤️

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  8. Una respuesta más de ¿De que hablamos cuando hablamos de correr? tan simple y mágico a la vez. Gracias por compartir esta historia

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    1. La respuesta al por qué corremos desde la historia de nuestras vidas ❤️ Gracias por leer y comentar 🙌🏼

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  9. Gracias Sabri y Yael! gracias por hacerme también parte de esto 🙏

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    1. Grande Colo!! Gracias por ser como sos 🙌🏼 Por leer y comentar ❤️

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    2. Gracias colo querido por leernos y en lo particular, por haber sido el puente hacia un nuevo camino.

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  10. Muy buen relato yae. La verdad emocionante. Creo que todos arrancamos a correr por algun motivo particular y despues se termino convirtiendo en una pasion. Gran historia de superación.

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    1. Así es! Nuestra pasión 🏃🏻‍♀️❤️. Gracias por leer y comentar 🥰

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  11. Gracias a todos por leernos y por los mensajes.

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  12. Excelente nota, que bueno saber un poco de.la historia de superación de las personas que hay en Adidas! Grosa Sabri. Te admiro y correr nos salva!

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  13. Excelente historia de motivación y superacion. Sin duda la vida nos pone pruebas muy difíciles, comparto y entiendo la situación de enfermedad de tu mamá. Algo muy similar me sucedió, mi mamá enfermó cuando yo tenía 5 años y desde entonces todo cambió drásticamente...hace 2 meses ella falleció. Sin embargo por más complicado que se encuentre todo siempre hay que encontrar de donde agarrarnos y seguir adelante. El apoyo de familia, amigos y expertos en el tema es de gran ayuda, pero sobre todo la actitud que nosotros tomemos.

    Saludos y sigue adelante siempre. Quédate con lo bueno y las experiencias.

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    1. Hermosas palabras!! Vamos por más 💪🏼 Por lo que nos hace felices 🙌🏼 Gracias por leer y comentar Norma 🇲🇽 Abrazo

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  14. Gracias a todos los los comentarios. Acarician el alma.
    Excelente trabajo yae....
    Poner en letras las vivencias de los corredores, de manera tan cuidada. Te quiero.

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