El sueño de ser Maratonista
La historia de Omar
“Si quieres correr, corre un
kilómetro. Si quieres experimentar una vida totalmente diferente, corre una
Maratón. ” [1]
Esta es la historia de vida de Omar, un deportista que nació en Bahía Blanca. Hijo de padre militar tuvo una infancia diferente -quizás- ya que cada tantos años él y su familia debían mudarse de ciudad debido al trabajo de su padre. Esta situación, sin dudas, forjó en él una personalidad diferente. Pasó de vivir en Buenos Aires a la ciudad más austral de la Argentina: Ushuaia. Omar me cuenta que esta situación le gustaba, porque conocía lugares nuevos. Esto lo llevó a ser una persona no arraigada a nada.
Aprendió a tomar a los amigos como algo pasajero, a adaptarse a cosas nuevas, a trabajos diferentes, a no apegarse y todo esto lo ayudó a encontrarse a sí mismo. Su cabeza se preparó para saber que no siempre hay alguien de confianza que esté ahí para darte apoyo. Sintió la necesidad de superar sus miedos, como así también, de hacerse las mismas preguntas que todos nos hacemos: ¿Cuál es nuestro lugar en el mundo? ¿Qué es lo que queremos para nuestra vida?
Cuando le pregunto acerca de su relación con el deporte me cuenta que de chico tenía dificultades para vincularse con la gente, pero con tantos viajes debía aprender, de alguna manera, a relacionarse. Por esta razón, encontró en el deporte un “cable a tierra”. Jugó al básquet a nivel federado, pero le costaba integrarse al equipo, ya que entendía el deporte como algo más solitario, no tanto en grupo, y eso lo llevó a realizar BMX con la bicicleta y así pasó su infancia y adolescencia. Le gustaba el deporte porque “le ayudaba a canalizar” sus emociones. Ahí estaba la respuesta.
A sus 24 años viviendo en Ushuaia le recomendaron el desafío de conocer un nuevo deporte: el running. Lo veía como algo aburrido, no le llamaba mucho la atención. Pero también en esa época sentía que tenía varios kilos de más y que podía ser una buena excusa. Omar me cuenta su recuerdo de la primera vez que salió a correr. Porque claro, todos recordamos ese maravilloso día. Salió con unas zapatillas Topper (de lona) y no pudo correr más de 10 minutos seguidos porque le dolían las rodillas y además, se sentía cansado (como la mayoría de nuestros comienzos).
Luego de muchos meses le enseñaron que debía correr con el calzado adecuado, con zapatillas deportivas. La sensación de esa primera salida era sin dudas, la frustración. Pero su historia se repetía siempre en la misma situación, quería salir a correr para canalizar algún dolor o problema. Pasaban los meses donde cada vez corría más, aunque iba sin nada. Sin reloj, sin saber cuántos kilómetros realizaba, ni que ritmo llevaba, pero se sentía bien. Se sentía feliz. Era lo que lo apasionaba.
Así fue anotándose en las carreras. Recuerda la primera “Marcha Aeróbica Animarse” donde hizo 10 km en 40 minutos y terminó 3° en el podio. Fue algo maravilloso para él. De alguna manera todo era nuevo, no tenía entrenador, sino que entrenaba “a sensaciones”, esa era su forma de entrenar, siempre dando todo lo que el cuerpo puede dar, porque cada kilómetro no se vive igual, y cada circuito era diferente. Siguió corriendo, a los meses salió 2° en otra competencia, y así cada vez mejoraba un poquito más los tiempos. Seguía sin rutinas, sin entrenador, saliendo a correr sólo cuando tenía ganas.
Pero, entre tantas idas y vueltas, finalmente, decidió que en el sur sentía un encierro asociado al frío, ya no le gustaba tanto estar en esa ciudad y se volvió a Bahía. De a poco se iba respondiendo las preguntas de su vida y sabía que había algo ahí en lo más profundo de su ser, que no abandonaría en ninguna ciudad en la que viviera. La pasión y el amor por correr.
Había pasado un año desde sus comienzos donde se lanzó a realizar su primera Media Maratón. Ya se sentía cómodo corriendo y creía estar bien preparado. En esa carrera “Corre Cabildo” salió 4°. Sin embargo, sentía que en ese momento todavía le faltaba mucho por aprender. Debía mejorar la respiración, la postura, su alimentación, porque todavía tenía un poco de sobrepeso. Le faltaba potencia. En definitiva, le faltaba un entrenador que le ordenara la vida.
Hoy en día Omar se define como un “kamikaze”, porque en seguida de esos comienzos siempre fue por más, sumando más kilómetros, mejorando la velocidad, tenía un sueño metido en la cabeza “el sueño de ser Maratonista”. Pero ese mismo sueño, por ese entonces, bajo las condiciones en las que entrenaba, lo llevaron en el 2018, a un año lleno de lesiones. ¿Cómo cuidamos al cuerpo? ¿Cómo decimos basta si sigue siendo nuestra manera de canalizar?
Aparecieron las lesiones y sintió como se le paraba el mundo, se frustraba su sueño. Tuvo un desgarro del gemelo, seguido de periostitis en las dos piernas, luego periostosis y hasta fascitis plantar. Lesiones frecuentes en los deportistas, pero que le avisaban a su cuerpo que sí o sí debía parar. Porque Omar no lo escuchaba, era muy terco, salía igual y así se volvía a lesionar. Corrió 21 km con una banda de neoprene en el gemelo y salió 3°. ¿Qué enseñanzas le dejaban las lesiones?
Aprendió a escuchar su cuerpo y a tomar decisiones correctas, porque el deporte ya era parte de su forma de vida. Era lo que amaba, quería mejorar y disfrutar. Se anotó en el grupo de corredores “Iten Running Center”[2]. Ahí le cambió la vida. Volvió a sentir amor por el deporte, luego de las frustraciones de las lesiones. Aprendió a respirar, la técnica de carrera, a mejorar la postura, a llevar planes de entrenamiento, a mejorar la alimentación, a tener un grupo que te alienta, un entrenador que te cuida. Su sueño estaba siempre ahí, en su mente, en sus anhelos, en su utopía.
En el 2019 estaba decidido a realizarlo, a superar “esa espina”. Eligió nuevamente la carrera “Corre Cabildo” porque le había tomado cariño y era una ciudad cercana a la que vivía. Fue así donde cumplió su sueño de ser Maratonista y además consiguió el 1° puesto con un tiempo de 2:46 m. Sintió que esa era su distancia ideal, la que más le gustaba: la madre de todas las carreras. Lo que había buscado por mucho tiempo. Su felicidad era infinita. Ya no tomaba al deporte como canalizador, sino que lo había incorporado como estilo de vida. Lo sentía como una pasión y como todas las pasiones vivimos de alimentarlas.
Entonces debía alimentar “el sueño de ser Maratonista” corriendo la carrera más importante de Argentina, la Maratón de Buenos Aires. La preparación debía ser perfecta. Tenía que cuidarse y respetarse a sí mismo. Debía cumplir el plan que te lleva a ser maratonista. Le pregunto a Omar cuales fueron las sensaciones que experimentó durante el proceso de la preparación y me cuenta: “alegría, excitación, fatiga .El Maratón es como la vida misma”.
Transitó esos meses muy contento, ya que trabajaba de lo que se había recibido y le dedicaba tiempo a su emprendimiento y a encontrarse con él mismo. Era lo que quería. Vivía cada día como si la Maratón fuera al otro día, sentía que iba por buen camino porque “correr es vivir y vivir intensamente”, era su lema de vida.
Al igual que la gran mayoría que toma el desafío de esa distancia le llevó unos 4 meses prepararla. Se levantaba muy temprano para entrenar, a veces hacia doble turno. Se cuidaba con las comidas, no se permitía gustos grandes como el alcohol o la comida rápida, entendiéndolo como un sacrificio propio y no como prohibición. Siempre estaba “motivado”, pensaba en correr todo el día. Miraba películas y documentales sobre running, escuchaba charlas motivacionales y tenía al entrenador controlándolo que cumpliera.
Su primera Maratón le había hecho un click en su vida, le había dado un empujón y ayudado a tener más confianza en sí mismo, a poner compromiso y amor a todo lo que emprende y a darle el valor correspondiente. Sintió que “había cumplido el sueño del pibe”, pero que esto recién comenzaba a tan sólo sus 26 años. Recibió patrocinantes de suplementos deportivos, masajista, cremas para los masajes y a una nutricionista, que lo ayudaron a enfocarse aún más en mejorar su rendimiento deportivo, todos confían en él como deportista. Su desafío a futuro es ir por todo. Un deportista que “sueña con ser atleta elite”.
Finalmente llego el día de cumplir nuevamente su sueño de ser Maratonista en la ciudad de Bs As. Podía encontrarse con grandes deportistas, los que había visto por televisión o en sus charlas motivacionales. Podía ser el también protagonista. Estar viviendo su sueño. Ver a tantos y buenos corredores. Estar en la gran ciudad. Intentar mejorar. Superarse.
Vivió toda la carrera “a flor de piel”. Se había preparado más mental que físicamente. Llevando siempre a tope su energía. Tenía su peso ideal y el camino que había recorrido era el que el destino le había impuesto. Ya estando en Bs As concurrió a la Expo en busca de su dorsal, y recuerda haberse sentido “como un niño en una juguetería”. Se le caían las lágrimas. Estaba como una fanático cumpliendo su sueño.
El día de la carrera había acordado con un amigo en correr juntos, ese amigo “ladero” iba a ir al mismo ritmo que él. Salieron desde el corral B, justo atrás de los atletas elites nacionales e internacionales. ¿Cómo se sentía? Estaba nervioso, ansioso y alegre: como un niño emocionado. Durante los primeros kilómetros todo era adrenalina. Sentía que flotaba. Las piernas iban en el aire junto a los miles de corredores que participaban de este desafío. Se cruzó con Marita Peralta. Luego se sumó al pelotón de corredores que acompañaba a Mariela Ortiz[3] durante varios kilómetros, sintiéndose como un “espectador que ve a sus deportistas preferidos” esa admiración de verlas, pero además, de saber que él podía correr al lado de ellas.
Parte de esas sensaciones se reflejan en algo que me cuenta: “vas con la lagrima en el ojo, no llorando, pero sintiendo todo”. Durante la carrera no quería saber su ritmo ni cuánto tiempo llevaba corriendo, volvía a correr “por sensaciones”, quería experimentar esa sorpresa al llegar a la meta. Sufrió durante los últimos kilómetros, porque el cuerpo ya empieza a notar el cansancio, pero algo tenía en la cabeza y en su corazón “el sueño de ser Maratonista”.
Cada kilómetro representaba nuevas sensaciones, algunos le costaban más otros menos. Pero los disfrutaba. Vivía esa emoción de la gente que lo alentaba, de las bandas de música que te acompañan. “El famoso puente Illia que te hace doler las piernas”. La recta final, cuando ves el cartel del km 40. “Te querés largar a llorar y sentís que ya casi estas, pero no podes aflojar, ni festejar, sino dar tu último esfuerzo”. Ese esfuerzo que te encuentra medio desarmado, donde ahora te queda el corazón y el alma para poder llegar entero.
Omar sintió al cruzar el arco de llegada que había vivido un momento súper especial “como el primer beso o como las navidades en familia”. Sentís “el sueño cumplido, pasas el arco y te tiemblan las piernas, miras al cielo, a la gente que te alienta. Agradeces a Dios y a quienes se te vienen a la cabeza. Te miras el dorsal y se te cruzan todos esos meses de preparación en un segundo. A lo lejos escuchas al conductor que va relatando sobre los que llegan. Te abrazas con ese que te acompañó, o si hay alguien ahí que te esperó.” El cuerpo olvida la fatiga, el dolor y el cansancio porque sabe que ya estás ahí, ya cumpliste el “sueño de ser Maratonista”.
La alegría es tan inmensa que no la puede comparar con otros momentos. Había superado barreras. Recordó todos los momentos de sacrificio, de cosas que había dejado atrás por la preparación. Recordó todos esos fondos que había metido, de día, de madrugada, con frío o con calor. Agradeció a todas las personas que lo apoyaron. El orgullo de representar a su ciudad, a su familia, a todos sus patrocinadores y las personas que habían confiado en él. Sentía que representaba a los que no habían podido correr, los que se habían lesionado, como le había pasado a él mismo. “Pensás en tu familia, en tus compañeros del grupo de entrenamiento, en todo el viaje realizado y lo vivís como una película, en la cual sos el protagonista. Sentís que todo el esfuerzo vale la pena “. Porque Omar vive para correr, porque es una persona muy sensible que ama lo que hace y porque sabe que las pasiones te llevan a dejar siempre lo mejor en cada competencia. Por la emoción que sintió al ver que había logrado completar esos 42.195 metros en 2:41 minutos, su mejor tiempo y marca. Entiendo que todas estas sensaciones varían según cada persona. Yo escucho a Omar, me emociona y se me pone la piel de gallina, porque claro está, algún día a mí también me gustaría cumplir el “sueño de ser maratonista”.
¿Qué sintieron ustedes al llegar?
¿Qué se siente ser Maratonista?



Piel de gallina, llegue junto con él al arco. Gracias yae por invitarnos a recorrer esos km que no solo de deporte, son km de vida
ResponderBorrarEs tan real como emocionante! La vida misma 🙌🏼 Gracias por comentar. ❤️
BorrarGran relato yae. Creo que es el anhelo de todos aquellos que sentimos al running como una pasión. Ojalá algún día pueda correr una maratón. La madre de todas las carreras
ResponderBorrarAl final todos los que amamos este deporte tenemos los mismos sueños 🙌🏼 Gracias por comentar 🥰
Borrarmuy lindo y emocionante relato. Gracias por compartir esta historia Yael!
ResponderBorrarGracias a vos por leer y comentar ❤️
BorrarPara los que tuvimos la suerte de cruzar el arco de una maratón, las sensaciones son diversas, pero seguramente haya una en común a todos: una emoción inmensa, difícil de explicar con palabras. Por eso, al llegar nuestra mirada busca desesperadamente a quien/es amamos, para abrazarnos fuerte.
ResponderBorrarEl amor como fuente de inspiración!! Nada como un abrazo al cruzar esa meta con los sentimientos a flor de piel. Gracias por comentar Pablo 🙌🏼 😍
BorrarPero que lindo relató Yael 🙌🏼. Muy emocionante para todos lo que corrimos una maratón, saber la preparación y el esfuerzo que lleva para ese gran día .
ResponderBorrarGracias Richard por leer y comentar 🙌🏼❤️
BorrarYael excelente relato ¡Felicitaciones!, me encantó.
ResponderBorrarDefinitivamente la manera como has contado la historia de Omar hará que muchas personas que aún no han experimentado “el sueño de ser maratonista” vayan en búsqueda de ello.
¿Qué sintieron ustedes al llegar? ¿Qué se siente ser Maratonista?, dos respuestas que aún no puedo responder, toda vez que, en mayo de este año sería mi primera maratón pero la circunstancias me lo impidieron.
Nuevamente Felicitaciones Yael
Saludos, David Silva
Ojalá a todos los corredores nos llegue ese amado día de cumplir “el sueño de ser maratonista” 🙌🏼 Gracias David por leer y comentar ❤️
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